Urkullu gana con comodidad en el País Vasco y podrá seguir gobernando en coalición con los socialistas

El PNV consigue tres escaños más que en los comicios de 2016 / Bildu obtiene el mejor resultado de su historia con 22 diputados / Derrotas de Podemos y de la coalición de PP y Ciudadanos mientras Vox se estrena en la Cámara vasca

Celebración de los resultados de Íñigo Urkullu con la plana mayor del PNV.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) se impuso en las elecciones al Parlamento Vasco del pasado 12 de julio ampliando la mayoría de la que ya gozaba en los anteriores comicios de 2016 pero sin llegar a la mayoría absoluta. La cita con las urnas estuvo marcada por la crisis sanitaria del coronavirus que obligó a suspender las elecciones que se habían convocado para el pasado 5 de abril y que motivó la puesta en marcha de un dispositivo especial para las votaciones, con medidas como la obligatoriedad del uso de mascarillas y de gel hidroalcohólico para higienizar las manos, itinerarios indicados en unos colegios electorales adaptados a la cita, control de aforo y distancia social de seguridad, entre otras de carácter preventivo, tras una campaña electoral atípica, sin grandes mítines y con menor contacto con los afiliados y simpatizantes.

Además, de imponerse limitaciones en la localidad de Ordizia (más información en página 21) por un brote de Covid-19 y la prohibición de acudir a los colegios para más de 160 personas que dieron positivo o estaban en cuarentena por el virus. Este hecho, unido al mal tiempo en el País Vasco, con lluvias y tormentas incluidas, provocó la peor participación de la historia en unas autonómicas vascas, con un 47% de abstención, a falta del recuento del voto de los residentes en el extranjero.

El PNV obtuvo 349.429 votos, el 39,12%, y 31 escaños frente a los 398.168, el 37,60%, y 28 diputados de las anteriores elecciones vascas de 2016. Así, su candidato Íñigo Urkullu repetirá como ‘lehendakari’ (presidente del Gobierno vasco en euskara) por tercera vez consecutiva.

Podría volver a conformar coalición con el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) o incluso decantarse por la izquierda abetzale de EH Bildu, que repetió como segunda fuerza en la Cámara vasca. Los herederos de Batasuna, simpatizantes de la banda terrorista ETA, alcanzaron su mejor resultado con 248.688 votos, el 27,84%, y 22 escaños frente a los 225.172, el 21,26%, y 18 actas de diputado de 2016.

Así, el nacionalismo vasco se refuerza al sumar el 66,96% de los sufragios el PNV y Bildu.

El PSE obtiene réditos tras haber gobernado con el PNV hasta los 121.869 votos, el 13,64%, y 10 escaños cuando en los anteriores comicios lograron 9 diputados con 126.420 sufragios, el 11,94%.

Uno de los partidos más castigados en las urnas fue Podemos, que se quedó en 71.759 votos, el 8,03%, y 6 escaños mientras en 2016 había obtenido 157.334, el 14,86%, y 11 diputados. También fracasó la coalición de PP y Ciudadanos que solo se hizo con 60.299 votos, el 6,75%, y 5 escaños cuando hace 4 años el PP en solitario sumó 129.248 apoyos, el 12,20%, y 9 diputados.

La gran sorpresa de la noche electoral fue la irrupción, por primera vez, en el Parlamento vasco de Vox tras alcanzar 17.517 votos, el 1,96%, y un acta por la provincia de Álava.

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