Un grupo de científicos e investigadores pide una evaluación independiente de la gestión del coronavirus en España

Argumentan que servirá para mejorar el sistema y la preparación para futuras pandemias

Un grupo de prestigiosos científicos e investigadores españoles ha solicitado una “evaluación independiente e imparcial, por un panel de expertos internacionales y nacionales” sobre la gestión del coronavirus en España, según una carta que publican en la revista Lancet. La investigación, según este grupo de veinte científicos, debe centrarse “en las actividades del Gobierno central y de los gobiernos de las 17 comunidades autónomas”, y debe incluir “tres áreas: gobernanza y toma de decisiones, asesoramiento científico y técnico, y capacidad operativa”.

“Además -dicen- deben tenerse en cuenta las circunstancias sociales y económicas que han contribuido a hacer que España sea más vulnerable, incluidas las crecientes desigualdades”. Los investigadores firmantes creen que España necesita una “evaulación exhaustiva de los sistemas de salud y asistencia social para preparar al país para nuevas oleadas de Covid-19 o futuras pandemias, identificando debilidades y fortalezas, y lecciones aprendidas”.

En la carta, estos investigadores se preguntan cómo es posible que España, que “tiene uno de los sistemas de salud con mejor desempeño del mundo”, esté ahora en la posición frente al coronavirus en la que se encuentra con más de 300.000 casos y más de 28.500 muertes, “más de 50.000 trabajadores de la salud infectados y casi 20.000 muertes en residencias de ancianos”.

“Las posibles explicaciones apuntan a una falta de preparación para una pandemia”, con sistemas de vigilancia débiles, baja capacidad para las pruebas de PCR, y escasez de equipo de protección personal y equipo de cuidados críticos, anotan en la misiva.

Pero también, añaden, a “una reacción tardía de las autoridades centrales y regionales, procesos lentos de toma de decisiones, altos niveles de movilidad y migración de la población, escasa coordinación entre las autoridades centrales y regionales, escasa dependencia del asesoramiento científico, envejecimiento de la población, grupos vulnerables que experimentan desigualdades sociales y de salud y falta de preparación en las residencias de ancianos”.

Según los firmantes, “estos problemas se vieron exacerbados por los efectos de una década de austeridad que había agotado la fuerza laboral sanitaria, y reducido la salud pública y las capacidades del sistema de salud”.

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