Terras Gauda se apoya en la robótica para reducir la huella medioambiental y optimizar la gestión del viñedo

Completa con éxito la primera prueba del proyecto internacional que agrupa a 16 empresas y 8 grupos científicos con la incorporación de la inteligencia artificial y el big data

Un dron vigila el estado de las viñas mientras el robot, que sigue a la vendimiadora gracias a unos sensores incluidos en el chaleco, carga la caja con los racimos de uvas y los lleva a la bodega al alcanzar el peso previsto dando el relevo a otro robot.

Terras Gauda ha finalizado con éxito la primera prueba del proyecto de cooperación internacional de robótica, inteligencia artificial y big data, que se ha desarrollado coincidiendo con la vendimia. El viñedo de O Rosal ha sido el campo piloto elegido en España para realizar este ensayo, que ha consistido en comprobar cómo el sistema de robots diseñado en el marco de FlexiGrobots complementa y sirve de apoyo a la labor que están realizando los vendimiadores en el momento clave del año para la bodega. La demostración de su correcto funcionamiento en un entorno real es el primer paso para continuar avanzando en este proyecto de tres años de duración.

La verificación se ha realizado con el apoyo de drones, que han facilitado imágenes aéreas en tiempo real sobre el estado sanitario de las parcelas y de los racimos. En una próxima fase, está previsto que los robots terrestres, equipados con sensores y visión artificial, puedan ser programados para acudir a los lugares concretos en los que hay que intervenir, una vez que ratifiquen que la información y las imágenes recibidas son correctas.

Una de las principales ventajas de la utilización de robots de observación vitícola es que la aplicación de tratamientos localizados permitirá, entre otras cuestiones, reducir la huella medioambiental y generar impacto positivo en la conservación del entorno.

El empleo de la robótica en el viñedo permite acortar los tiempos e iniciar con mayor rapidez los procesos que se siguen para la elaboración de los vinos, lo que redunda en una mejor calidad. Una de sus funcionalidades es el traslado de las cajas con las uvas ya recolectadas por los vendimiadores desde las líneas de espalderas hasta la cabecera, donde las recoge un remolque para su traslado a la bodega. Asimismo, incide positivamente en la prevención de riesgos laborales, ya que reduce el peso de la carga a los trabajadores. En este sentido, el objetivo que se persigue es la coordinación y perfecta interactuación entre el robot y el equipo humano.

“Nuestro interés es aplicar la ciencia a la viña para mejorar en sostenibilidad y eficacia, combinando el buen hacer y la profesionalidad del equipo humano con las posibilidades que nos aportan la inteligencia artificial, la robótica y el big data en cuanto a innovación y eficiencia. Con este objetivo nos hemos incorporado como socios de este consorcio internacional que impulsamos 16 empresas y ocho grupos científicos de España, Países Bajos, Bélgica, Finlandia, Alemania, Lituania, Serbia y Letonia”, explicó Emilio Rodríguez Canas, director enológico de Terras Gauda, en la rueda de prensa de presentación de esta iniciativa celebrada el 16 de septiembre en la bodega de O Rosal (Pontevedra).

Enrique Costas, Sergio Álvarez, Emilio Rodríguez Canas, José Mª Fonseca, Ángela Ribeiro y Joao Valente, en la presentación.

El proyecto está liderado por ATOS y financiado con 7 millones de euros por el programa marco europeo Horizonte 2020. El consorcio internacional trabaja en la actualidad en perfilar una herramienta que permita realizar operaciones con la máxima precisión, de forma muy delimitada, para poder adoptar decisiones inmediatas basadas en la evidencia de los datos. La interrelación e interpretación de estos datos obtenidos mediante inteligencia artificial es de gran valía ya que proporcionará conocimientos muy exactos sobre los estados de la vid y de los diferentes terrenos para determinar cuáles son los cuidados precisos en cada momento.

“En Terras Gauda contamos con 160 hectáreas de viñedo propias, con parcelas muy diferenciadas, en las que cultivamos tres variedades autóctonas: Albariño, Caíño Blanco y Loureiro. Tener toda esta información significa un importante avance en la optimización de recursos y una mejora de la sostenibilidad medioambiental y de la calidad de la uva para la producción”, señaló Rodríguez Canas.

Bodegas Terras Gauda está comprometida con preservar su legado vitivinícola, poner en valor las variedades autóctonas y crear vinos de marcada singularidad, apegados al terruño. Apostar por el I+D+i siempre ha sido el camino elegido para la diferenciación. Con presencia en más de 60 mercados internacionales, su buque insignia es Terras Gauda. También elabora el 100% Albariño Abadía de San Campio, Terras Gauda Etiqueta Negra y La Mar, con Caíño Blanco, una variedad que prácticamente había desaparecido y que la bodega recuperó gracias a un proyecto de investigación.

Participaron en el acto el presidente del Grupo Terras Gauda, José María Fonseca Moretón; el CEO, Enrique Costas Rodríguez; y el director enológico, Emilio Rodríguez Canas. También asistieron Ángela Ribeiro, investigadora científica del CSIC en el Centro de Automática y Robótica de Madrid CAR; Joao Valente, profesor en UAVs (drones), Robótica e Inteligencia Artificial en la Universidad de Wageningen (Holanda); y Sergio Álvarez, project manager en el departamento de Consultoría y Software de Seresco.

Consorcio multidisciplinar

FlexiGroBots reúne a un consorcio multidisciplinar compuesto por 16 organizaciones y empresas de 8 países, con diferentes áreas de conocimiento para construir la plataforma y sus servicios, definir la hoja de ruta de validación y las actividades en los tres pilotos reales. El proyecto también proporcionará un informe consolidado sobre la ética de inteligencia artificial en el sector agroalimentario, basado en todo lo aprendido a lo largo de la ejecución del proyecto.

La plataforma y sus diferentes componentes se demostrarán y validarán en tres escenarios que plantean distintos niveles de complejidad en cuanto a los cultivos, el número y los tipos de robots utilizados y, por otro lado, las diferencias en relación con las regiones geográficas, las condiciones meteorológicas y las normativas nacionales.

Los socios son Atos (España), CSIC (España), Seresco (España), Bodegas Terras Gauda (España), Centre for European Policy Studies -CEPS (Bélgica), Wageningen University & Research (Países Bajos), International Data Spaces Association – IDSA (Alemania), BioSense Institute (Serbia), Zeleni hit (Serbia), Art 21 (Lituania), AgriFood Lithuania, Agrosmart (Letonia), Probot OY (Finlandia), Natural Resources Institute Finland – LUKE (Finlandia), VTT Technical Research Centre (Finlandia), y MTECH Digital Solutions (Finlandia).

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