Solo el 4,2% de los catalanes en el exterior votaron en las elecciones autonómicas

Junts per Catalunya fue la fuerza más votada con el 25,5% de los 10.716 votos escrutados / Los datos de participación fueron ocho puntos inferiores a los registrados en 2017

Votos depositados en la urna ubicada en el Consulado de España en Buenos Aires.

Un total de 10.716 personas residentes al exterior ejercieron finalmente su derecho en voto a las elecciones en el Parlamento de Cataluña del 14 de febrero. Esto supone una participación del 4,2% sobre los 255.163 electores catalanes inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) para estos comicios. Han podido completar el proceso de votación un 64% de las 16.729 personas que solicitaron el derecho a voto en estos comicios.

Los datos de participación han sido muy inferiores a los registrados en los comicios de 2017. Entonces ascendió a nada menos que un 12%, ocho puntos más que en esta ocasión, mientras que la participación sobre las solicitudes fue del 68,9%, casi cinco puntos más que ahora.

En cuanto a los resultados, Junts per Catalunya ha sido el partido más votado por los ciudadanos residentes en el exterior, con un total de 2.731 votos, el 25,5% de los escrutados y se impuso en las cuatro demarcaciones, Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona. Le siguen el PSC, con 1.939 votos, el 18,1% del total, y Esquerra Republicana de Cataluña, muy cerca de los socialistas, con 1.922 votos, el 17,9%.

En 2017 también fue Junts per Catalunya la formación más votada con el 26,5% de los votos aunque ahora baja un punto hasta el 25,5%. En dichos comicios ERC fue el segundo partido más votado por los catalanes en el exterior con el 21,5% de los sufragios. También empeora los resultados ya que en estos comicios suma el 17,9%.

El gran crecimiento ha sido el registrado por el PSC ya que hace cuatro años solamente logró el 10,6% de los votos y en esta ocasión ha obtenido el 18,1%.

Si los socialistas han protagonizado el gran aumento en el voto exterior, Ciudadanos ha tenido la gran caída al pasar del 21,1% en 2017 al 6,6% en 2021. También bajan En Comú Podem, del 8,3 al 7,8 por ciento, y el PP que pasa del 4,4 al 3,5. Por su parte, la CUP sube del 5,7% al 6,8%.

En definitiva, el voto de los catalanes residentes en el exterior ha ampliado más el porcentaje de votos independentistas. A pesar de la baja participación desde el extranjero, los electores que residen fuera de España han beneficiado claramente al bloque independentista y han hecho aumentar la mayoría hasta el 51,7%, con respecto al 51,32% registrado tras el escrutinio provisional realizado el mismo 14 de febrero. De esta manera, crece todavía más la diferencia entre los dos bloques y el constitucionalismo se queda en el 48,3%.

La Generalitat pide cambios en la regulación

Una vez conocidos los resultados del voto exterior, el conseller d’Acció Exterior, Relacions Institucionals i Transparència, Bernat Solé, ha enviado una carta al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, para denunciar la situación actual de la regulación del sufragio de los ciudadanos que residen en el extranjero, que ha provocado que centenares de miles de catalanes que viven fuera de España hayan tenido graves dificultades para votar y, en muchos casos, les haya sido imposible. Esta situación, según el conseller, se ha confirmado de nuevo en las elecciones del 14-F, en las que sólo votaron un 4,2% de los catalanes que viven fuera, un récord de mínimos histórico.

Solé expresa su preocupación por la imposibilidad de garantizar los derechos civiles y políticos de toda la ciudadanía, independientemente de su lugar de residencia, y afirma en la misiva que “el sistema actual de voto exterior no puede continuar vigente ni un día más”. Afirma que “supone una vulneración de derechos fundamentales evidente para centenares de miles de catalanes y catalanas”. El conseller asegura que “desde el Gobierno de la Generalitat hemos sido proactivos proponiendo varias mejoras que no han sido aceptadas por parte del Gobierno español o la JEC (Junta Electoral Central)” y recuerda que “hace falta que el Ejecutivo español cumpla de una vez su compromiso electoral y derogue el voto rogado, que ha hecho caer la participación exterior a niveles inaceptables, del 30% al 6% de media”.

La carta subraya los efectos negativos que ha tenido la reforma de la legislación electoral aprobada en 2011 con la introducción del voto rogado en la participación de procesos electorales. Solé considera “democráticamente muy preocupante” que se vulnere el derecho de sufragio de las personas residentes en el exterior, que son víctimas de un procedimiento pesado y caduco y que las sitúa en una posición de completa desigualdad respecto a la ciudadanía residente en Cataluña. Si bien tiene en cuenta la situación de pandemia de la Covid-19, que no ha ayudado nada a facilitar las cosas, el conseller insiste que esto no puede servir para obviar el problema de fondo.

En la carta, el conseller también denuncia la debilidad del sistema, “totalmente desfasado”, en cuanto a la gestión y a la necesaria colaboración, no siempre efectiva, tanto de los servicios consulares como de los servicios postales, que son elementos claves por el correcto funcionamiento del proceso electoral. Los horarios restrictivos de consulados y embajadas y la poca información que estos organismos han facilitado son algunas de estas disfunciones. Todo ello ha acentuado las dificultades para ejercer el derecho en voto.

Además, indica, el Departamento d’Acció Exterior también ha detectado directrices contradictorias en algunas embajadas y consulados sobre el procedimiento para enviar la documentación electoral. Esto, junto con un cambio de criterio no justificado de la Junta Electoral Provincial de Barcelona, ha provocado que 460 votos sean considerados nulos, el equivalente a un 5,75% del total del voto exterior en la demarcación de Barcelona. “Esta grave disfunción ha limitado todavía más el ejercicio de este derecho fundamental”, escribe el conseller en la misiva.

Incidencias

Desde la Assemblea Nacional Catalana (ANC) denunciaron que a los catalanes residentes en Irlanda se les impidió ejercer su derecho al voto por que la embajada española no pidió los permisos necesarios para hacerlo en medio de las restricciones sanitarias. Además, en Andorra, el Ministerio de Salud prohibió a los catalanes infectados de Covid ir a votar.

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