Se cumplen los 25 años de la Romería Internacional de Capilla de Farruco en Uruguay

Más de 3.000 personas acudieron a aquel evento que fue el punto álgido de la recuperación del Fortín de Rodríguez Alonso, la construcción española más antigua en uso en Uruguay

Romería Capilla de Farruco
Imagen de la primera Romería Internacional Capilla de Farruco.

Un cuarto de siglo ha pasado desde la primera Romería Internacional de Capilla de Farruco en el fortín emplazado por el capitán pontevedrés en 1782 que ha servido para que la construcción española más antigua en uso del Uruguay no quedara como una tapera, deteniendo su deterioro y dándole valor a su significado para la historia de la región, ya que allí fue donde el prócer José Artigas consiguió el salvoconducto para enrolarse en el Cuerpo de Blandengues dejando su vida de matrero para luchar contra el imperio español en busca de la independencia uruguaya.

El 7 de mayo del año 2000, el maestro duraznense Elman Sánchez Galarza acompaña por primera vez a Manuel López Faraldo a la Capilla de Farruco y se encuentran con la construcción tapada de una abundante vegetación, paredes húmedas y descascaradas, techos derrumbándose y animales en donde habían existido años atrás los calabozos.

Lo que era simplemente la investigación en campo para realizar el primer libro sobre el Fortín de Rodríguez Alonso, titulado ‘Aquellas Piedras. La Capilla del Gallego Farruco’, se iría transformando lentamente en la cabeza de López Faraldo, hijo de gallegos, para encontrar en las indagaciones un viejo proyecto realizado por el padre Emiliano Buffolli en 1990 que reconstruía las instalaciones para transformarlas en centro vecinal y religioso.

Romería Capilla de Farruco
Imagen de la capilla y el fortín de Farruco en el año 2000.

El propósito quedó sepultado luego que el padre Buffolli muriera repentinamente, pero fue una buena piedra fundamental para idear el Proyecto Cultural Capilla de Farruco que Manuel López Faraldo junto al maestro Elman Sánchez Galarza comenzaron a propulsar con la colaboración del intendente de Durazno, profesor Carmelo Vidalín, y el apoyo del entonces cónsul general de España, Carlos Sánchez de Boado, así como también del Patronato da Cultura Galega, la Federación de Instituciones Españolas en el Uruguay y la Unión de Sociedades Galegas.

Por otra parte, la colaboración de los historiadores duraznenses Óscar Padrón Favre y José Pedro Rodríguez, ha posibilitado avanzar en el propósito de convertir al poblado Capilla de Farruco en un centro de desarrollo cultural del este del departamento de Durazno en aquel primer año de este milenio.

El Proyecto Cultural Capilla de Farruco proponía la reconstrucción del fortín en su totalidad, incluyendo la restauración de la capilla tal como fue descrita y es recogida en la autorización eclesiástica de Buenos Aires del 7 de mayo de 1797. El reciclado del resto de la construcción para la instalación de un museo, sala de exposiciones, biblioteca con sala de lectura, taller de expresiones plásticas, sala de comunicación satelital con computadores conectados a internet, una policlínica y un espacio al aire libre para el desarrollo de espectáculos.

Sin duda, para el año 2001 se trataba de un quijotesco proyecto en una región donde ni siquiera había energía eléctrica y cuyos accesos por carretera impedían el tránsito cuando eran abundantes las lluvias por tratarse de caminos de tosca.

En agosto del año 2000, López Faraldo ya había culminado el primer libro sobre la historia del Fortín de Rodríguez Alonso, titulado ‘Aquellas Piedras. La Capilla del Gallego Farruco’, que sería ilustrado con las imágenes del propio Elman Sánchez Galarza.

En octubre del 2000 se culmina el trabajo de traducción al gallego por parte de la Xunta de Galicia de la mencionada publicación que es declarada por el Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay de “interés ministerial”. En tanto, el Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública declara de “interés para esta Administración, la publicación del libro ‘Aquellas Piedras. La Capilla del Gallego Farruco’, del cual es autor Manuel José López Faraldo».

De esta forma, la Imprenta de Primaria sería la encargada de confeccionar los ejemplares, pero no se consiguió en la época una empresa privada interesada en solventar económicamente este texto de estudio, primero que iba a ser publicado en lengua castellana y gallega.

Exposición itinerante

Pero, si bien el libro no se editó, igualmente su autor compartió su contenido con los investigadores interesados. Es que Faraldo, más allá de la publicación del libro, se dio cuenta de la importancia de que la colectividad gallega tomara conciencia del patrimonio que tenía en Farruco, por lo que se ideó un proceso de difusión y una gran fiesta para presentar al fortín del pontevedrés.

Así fue como, el 21 de noviembre de 2000, se inauguró la nueva Casa de la Cultura de Durazno con la exposición itinerante ‘Farruco. El grito de las calladas piedras’ con el auspicio de la Intendencia de Durazno, Embajada de España, Agencia Española de Cooperación, Patronato da Cultura Galega, la Federación de Instituciones Españolas en el Uruguay, la Unión de Sociedades Gallegas y la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay.

Manuel López Faraldo
Manuel López Faraldo en la inauguración de la exposición sobre la Capilla de Farruco en la Casa de la Cultura de Durazno.

La muestra presentaba dos espacios bien definidos que le dan forma a la propuesta de invitar a descubrir un fortín militar que no pasó a la historia por sus batallas, sino por haber sido el punto de encuentro de un gallego colonizador con un español nacido en esta tierra, que se convertiría años más tarde en el General de los Pueblos Libres, José Gervasio Artigas.

El espacio audiovisual lo componían 23 fotografías de Elman Sánchez Galarza, que, con su ojo sentimentalmente unido a esta construcción del siglo XVIII, permitía al visitante descubrir el esplendor de la misma, reflejado en el silencio del abandono humano, pero con un fuerte grito de la naturaleza que la cobija.

Esas fotografías fueron la fuente de inspiración para el cortometraje ‘Aquellas Piedras’ filmado por José Antonio Silvar Amado que, con guion de Manuel López Faraldo y la cómplice música gallega de Camerata Meiga y la Real Banda de Gaitas de Ourense, constituye el primer documental que existe sobre la historia de la construcción más antigua en uso de la época colonial española en el interior del Uruguay.

El otro espacio estaba ocupado por las artes plásticas expresadas por 24 artesanos duraznenses que, en trabajos de pintura en tela, loza, cerámicas, terracota, madera, yeso, tapices y alfarería, comunican el impacto que más de 200 años de existencia de esta construcción refleja en ellos, algunos hasta sin conocer el fortín personalmente.

La muestra recorrería las ciudades de Sarandí del Yí, Maldonado, Atlántida, La Paloma, Minas, Florida, Flores y San José, despertando en todas ellas el interés por visitar la Capilla de Farruco.

Romería Internacional Capilla de Farruco

Había que presentar en sociedad las ruinas del Fortín de Farruco y para ello la Intendencia de Durazno trabajó arduamente comenzando el reciclaje de este con una tarea de limpieza, retirando del lugar más de 16 toneladas de tierras, vegetación y basura lo que permitió descubrir la magnitud de la construcción que allí se escondía.

Con la participación de los grupos de baile de Puerto del Son y Valle Miñor (instituciones de la colectividad gallega de Montevideo), el grupo de danzas de la Sociedad Española de Paysandú junto al grupo folklórico Amanecer de Sarandí del Yí, se realizó el 1 de abril del 2001 la Primera Romería Internacional Capilla de Farruco que, como toda fiesta gallega, comenzó con una misa matinal en lengua gallega, celebrada por el padre Aurelio Vázquez, emigrante gallego, una vez que desfilara la Charanga de Artigas del Cuerpo de Blandengues y la caballería gaucha de la zona junto a danzarines y gaiteros.

El día soleado acompañó a la fiesta de ‘la hermandad hispano-uruguaya’, congregando a más de 3.000 personas que conocieron una construcción que encierra un mojón importante en la vida del Prócer José Artigas, al tiempo que significa el génesis de la unión entre Galicia y Uruguay, dos pueblos de similares características y costumbres.

Mientras que los gauchos criollos demostraron sus destrezas con los animales, y su maestría en la preparación de la carne asada; los empresarios gallegos hicieron lo propio confeccionando una queimada de más de cien litros compartiendo el conjuro en las dos lenguas.

Romería Capilla de Farruco
Caballería gaucha en Farruco.

El 14 de abril de 2002 se volvió a realizar la Romería Internacional que, a pesar de los inconvenientes sufridos por la inundación que obligó a desarrollar las actividades en una extensión más pequeña, igualmente concitó la participación de más de un millar de visitantes que nuevamente se deleitó con más de un centenar de bailarines de las instituciones gallegas de Montevideo, así como el Ballet Folklórico de Sánchez Galarza de Durazno, la queimada y las destrezas criollas a caballo y en novillos. Pero lo que esa vez sorprendió a todos fue la actuación del Coro de Cámara del Conservatorio de Durazno que interpretó dos canciones en gallego y el himno de Galicia.

Asimismo, se produce el lanzamiento del vino fino Capilla de Farruco, emprendimiento llevado adelante por la familia de ascendencia italiana Bruzzone.

Luego seguirían tres romerías más, una de ellas que duró dos días con espectáculos matutinos y nocturnos para inaugurar el tendido eléctrico que se había conseguido justamente por estas fiestas.

De aquellas jornadas, un emigrante orensano contaba “me lleno de satisfacción: los bailes de la tierra y los coros, la música de gaitas de melodías inolvidables como ‘O voso galo comadre’ y muchas otras me ponían la piel de gallina”. La queimada (los criollos pedían la copa llena y también solicitaban la receta) y como si fuera poco, todo esto mezclado con las cosas criollas: el vino de la Capilla de Farruco, el dominio del criollo sobre el caballo y el folklore criollo del Uruguay.

Romería Capilla de Farruco
Una de las actuaciones en la Primera Romería Internacional de Capilla de Farruco.

En definitiva, aquellas fiestas fueron una comunión perfecta de españoles (sobre todo gallegos) y criollos, en un clima de armonía casi perfecto donde la alegría y los sentimientos de paz y amor llenaban todos los espacios. ¡Qué ejemplo! Qué contraste con lo que pasa en mundo.

Proyecto espera actores

En ese lapso también se creó la Asociación Cultural Capilla de Farruco que trabajó junto a la Universidad de la República y la Intendencia de Durazno, en una investigación que culminó en un proyecto de la Facultad de Arquitectura y la de Humanidades presentado a la Fundación Carolina del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que incluye puestas de diseño y rehabilitación para el fortín y su capilla, en ocasión de la convocatoria a universidades realizada por esta institución española.

Lamentablemente no se concretó la subvención y la restauración y proyección como centro cultural del fortín, como forma de homenajear a quién fuera el primer colonizador de la zona y gestor de la libertad de los hombres del Río de la Plata, quedó en nada. Pero la Intendencia de Durazno con el apoyo del Gobierno central uruguayo continuó bregando por mantener la fisonomía del fortín y en 2025 se inauguró su última reforma volviendo a presentar el esplendor más cercano a la que tuvo cuando empezó su declive a mediados del siglo pasado.

Mientras tanto, López Faraldo continúa trabajando en la oportunidad junto a la maestra Nuria Grandal Carballo, vecina del pueblo de Paraños, donde nació ‘Farruco’ Rodríguez Alonso, para reeditar agrandando la pesquisa del libro ‘Aquellas Piedras. El fortín del gallego Farruco’. También se está trabajando para editar con la nueva tecnología el primer documental sobre Capilla de Farruco, manteniendo la idea, imágenes y sonido original.

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