El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial de tres días, del 13 al 15 de abril, a China por cuarta vez en los últimos cuatro años con el objetivo de aumentar la cooperación en el ámbito tecnológico, especialmente, y fortalecer las relaciones políticas. Sánchez, que destacó la estabilidad de una relación bilateral que se eleva ahora con un diálogo estratégico, fue recibido por el presidente de China, Xi Jinping, y ambos lamentaron el debilitamiento del derecho internacional y apelaron a reforzar el sistema multilateral como vía para abordar las tensiones globales.

Similares conceptos verbalizó el presidente español el día 18 en Barcelona donde recibió a líderes de izquierda de 21 delegaciones internacionales, fundamentalmente de América Latina como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) -con quien la jornada anterior reforzó la cooperación estratégica bilateral en la primera Cumbre entre España y Brasil-, Claudia Sheinbaum (México) y Gustavo Petro (Colombia) entre otros, así como alguno de Europa, África, Asia y el Caribe, en el marco de la IV Reunión ‘En Defensa de la Democracia’. Allí Sánchez, que proclamó el fin de la “internacional ultraderechista”, afirmó que “la democracia no puede darse por sentada” y exigió que el “poder tecnológico” se someta al “control democrático”.

El mismo 18 de abril estaba en España la Premio Nobel de la Paz y líder de la oposición venezolana, que no se reunió con Pedro Sánchez pero sí con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien reclamó que María Corina Machado, de la que dijo que “ha defendido la libertad, la dignidad humana, el Estado de derecho y la paz civil” en las circunstancias más difíciles, pueda volver a Venezuela, así como unas elecciones libres “con un calendario explícito y cuanto antes”. “El sitio de España es al lado de María Corina y no de la tiranía que la ha perseguido, con la libertad y no con la dictadura a escondidas en el aeropuerto de Barajas”, aseguró Feijóo.

Durante su estancia en la capital de España, Machado recibió la Llave de Oro de la Villa de Madrid y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, mientras que la Medalla Internacional fue concedida al presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, que recibió su hija, Carolina González, al estar hospitalizado el galardonado. Tras este acto mantuvo un encuentro multitudinario con decenas de miles de venezolanos exiliados en la Puerta del Sol, entre gritos de “libertad”, en el que Machado aseguró que “hoy iniciamos el regreso a casa” y “Venezuela preparada para elecciones libres y transparentes”.





