El pasado 23 de noviembre durante su visita a Israel, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez,advirtió al primer ministro Benjamín Netanyahu que “Israel tiene que seguir las leyes internacionales y las leyes internacionales humanitarias en su respuesta” y acusó al país de ocasionar en Gaza una “catástrofe humanitaria”. “El número de palestinos asesinados es insoportable”. Además, durante la posterior visita que realizó a los territorios palestinos, Sánchez aseguró que, si Europa no toma la iniciativa antes, España reconocería unilateralmente el Estado palestino.
Ante esas palabras, Israel convocó a consultas a la embajadora española en Tel Aviv, Ana Sálomon Pérez, y el grupo terrorista Hamás agradeció a Sánchez su “postura clara y audaz”, quien no se arredró y explicó en Televisión Española que tiene “grandes dudas de que (Israel) esté cumpliendo el derecho internacional humanitario” en Gaza por el amplio número de muertos, sobre todo niños, en la población civil. Tras estas nuevas declaraciones, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu volvió a convocar por segunda vez a la embajadora española en Tel Aviv para “una conversación de reprimenda por las vergonzosas declaraciones” de Pedro Sánchez.
Pero además, según anunció el ministro de Exteriores israelí, Eli Cohen, Israel retiró a su embajadora en España, que se trasladó a Jerusalén para consultas.





