‘O Charco de Ulises’ emociona a los emigrantes gallegos en Montevideo

La obra del Centro Dramático Galego se presentó en la capital uruguaya ante la colectividad que llenó el auditorio / El secretario xeral da Emigración destacó la fuerza evocadora de esta pieza teatral

Los emigrantes gallegos aplaudieron emocionados al finalizar la obra.

La nueva normalidad muestra solamente los ojos de los espectadores a la vista con el resto del rostro tras la mascarilla. Y es a través de ellos que se expresan los sentimientos que pudimos ver en Montevideo una vez culminada O Charco de Ulises. Esa expresión no dejaba lugar a dudas: “Nos vamos con el corazón destrozado por la emoción y los recuerdos”.

Ese sentimiento de “morriña galega” es al mismo tiempo amargo y dulce, porque si bien para muchos emigrantes significó un futuro mejor para ellos y sus familias, al mismo tiempo fue dejar atrás su tierra, sus antepasados, inclusive muchos no volvieron jamás.

Pero Santiago Cortegoso, autor de la obra que el Centro Dramático Galego junto a la Xunta de Galicia y el Xacobeo 21-22 presentaron el miércoles 1 de diciembre en el Auditorio Nelly Goitiño de la capital uruguaya, no tuvo ningún reparo en hacer estallar el corazón de los asistentes en mil pedazos.

“Nos vamos con el corazón destrozado por la emoción y los recuerdos” aseguraba Pilar, una emigrante gallega que llegó a Uruguay a mitad del siglo pasado, pero justificó igualmente su “morriña” con la alegría de ver representada lo que ella y muchos paisanos vivieron en la emigración.

Mientras que el presidente de Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay (AEGU), Estevan Regueira, confesaba que “cada escena de la obra representaba un poco lo que cada uno vivió con sus padres, con sus abuelos”, calificando de “duro, muy duro, pero es la realidad”.

Fueron dos presentaciones en esta margen del Atlántico, que sirvieron de debut para este calificado elenco integrado por Óscar Allo, Miguel Borines, Mónica Camaño, Rosalía Castro, Raquel Espada, Manuel Millán, Fran Paredes, Chusa Pérez de Vallejo, Inés Salvado Gontad y Paulo Serantes, bajo la dirección de Marián Bañobre y Santiago Cortegoso.

Ochenta años después de la presentación de la obra de Castelao Os vellos non deben namorarse, esta producción del Centro Dramático Galego se transforma “en un hecho histórico, porque se trata del evento teatral galego más grande en estos ochenta años”, comentaba el director del CDG, Fran Núñez, quien aclaró que “es un clásico universal, Ulises y esta odisea la traemos al Río de la Plata, cambiamos el mediterráneo por el Atlántico y es una oportunidad para ver a nuestra emigración representada en el espectáculo”, confesando que “para nosotros es muy emocionante, muy fuerte, poder compartirlo con nuestros vecinos y vecinas”.

El director del CGG, Fran Núñez, el responsable del Auditorio Nelly Goitiño, Fernando Couto, Antonio Rodríguez Miranda, el ministro Pablo da Silveira, el embajador Javier Gómez-Llera y el consejero de Trabajo, Vicente Pecino.

A la primera función asistió el secretario xeral da Emigración de la Xunta de Galicia, Antonio Rodríguez Miranda, junto al embajador español, Javier Gómez-Llera, la cónsul María Victoria Scola, el consejero de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Vicente Pecino, a quienes acompañó el ministro de Educación y Cultura de Uruguay, Pablo da Silveira.

Entre el auditorio había directivos de varios clubes gallegos, socios y también uruguayos con antepasados gallegos y otros interesados en la propuesta teatral gallega.

Justamente, al culminar la misma y tras dialogar con los espectadores, emocionados y con la única parte de su cara a la vista tras la mascarilla, sus ojos mojados por lágrimas de dolor y alegría que produce en la diáspora la “morriña”, el secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, dialogó con ellos, muchos de los cuales le pedían una fotografía con sus teléfonos móviles, algo que en Uruguay se ha puesto de moda con el presidente Lacalle que no se niega a ello.

Luego de más de una hora de encuentro con la colectividad, Miranda explicó que cuando vio la primera presentación de la obra, que se proyectó únicamente para la Galicia exterior por streaming, “identifiqué tanto la realidad de los emigrantes gallegos con la Odisea traída a la actualidad, tan bien reflejados esos estereotipos, esas dudas que tienen los emigrantes en determinado momento de la vida, en otras decisiones que se enfrentan en la vida privada, en sus negocios, en su familia, en sus amistades; que tuve la convicción clara que esta obra tenía que salir de la Galicia territorial porque tenía que venir allí donde, de alguna manera, se produce u ocurre lo que se dice en el escenario, que era el Río de la Plata”.

El secretario puntualizó que “yo espero que otros gallegos lo puedan disfrutar en otras partes del mundo, trataremos de hacerlo, no es nada sencillo porque es una producción muy amplia en cuanto al elenco de actores que desplazarla cuesta mucho”.

El elenco saluda a los espectadores tras la representación.

Justamente sobre los actores los calificó como “brillantes, de primer nivel nacional de Galicia, de España y muchos que trabajan incluso por diferentes partes del mundo”.

Concluyó Miranda con su esperanza que “los espectadores que estaban viendo una ficción en escena, sentados en la platea, se identificaran con muchas de estas situaciones y seguramente les traería una evocación a algunos momentos de su vida, a veces felices y otros también tristes. Pero al final, lo que tratamos es de recordar lo que significa la emigración, que Galicia en el siglo XX fue un pueblo emigrante y por lo tanto es acercar nuestra cultura hecha en la actualidad en Galicia, teatro moderno, allí donde están los gallegos en el mundo porque es una manera de decirles: siempre estamos pendientes de ustedes, sabemos que ustedes todos los días hacen cultura gallega en el lugar donde viven, por eso la cultura hecha en la Galicia territorial tiene que acercarse a esa Galicia del exterior y eso es lo que estamos haciendo” culminó.

Reunión con el ministro de Educación y Cultura

El secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, mantuvo el 1 de diciembre una reunión con el ministro de Educación y Cultura del Uruguay, Pablo da Silveira, con quien analizó el refuerzo de la colaboración de ambos gobiernos para potenciar los vínculos culturales entre Galicia y el país americano, habida cuenta la fuerte huella que el colectivo gallego tiene en este país, especialmente en Montevideo, esencial para entender la propia historia de la ciudad.

El ministro Pablo da Silveira y el secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda.

Rodríguez Miranda explicó al responsable de las entidades culturales en el país americano el intenso trabajo que están haciendo los centros gallegos en Uruguay para mantener viva la cultura y la lengua de sus ancestros, siendo a la vez parte de la propia vida uruguaya.

Durante la reunión, se propusieron distintas líneas de colaboración con el Gobierno de Uruguay para la difusión del Año Santo Xacobeo y del Camino de Santiago, teniendo en cuenta los profundos vínculos entre ambos territorios y el trabajo que las propias entidades gallegas en este país están haciendo para su difusión. En este sentido, Miranda le trasladó a Silveira que ya se está trabajando en diferentes propuestas, poniendo siempre en valor la colectividad y cultura gallegas en el país del Cono Sur.

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