El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, efectuó la remodelación de su Gobierno, con la salida de la vicepresidenta primera y ministra de Presidencia, María Teresa Fernández de la Vega, a la que expresó de forma especial la gratitud por su trabajo y de la que señaló que deja una «huella imborrable en el país y entre todos nosotros». Anunció que la propondrá como miembro del Consejo de Estado. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, pasa a ser también vicepresidente primero y portavoz, mientras el eurodiputado Juan Ramón Jáuregui entró en el Ejecutivo como ministro de Presidencia.
El cambio que estaba previsto era el del ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, que concurre a las elecciones catalanas como número 3 de la lista socialista, y es sustituido por Valeriano Gómez, que fue secretario general de Empleo hasta el año 2006, con Jesús Caldera al frente del Ministerio.
Zapatero decidió también susprimir las carteras de Vivienda e Igualdad, con lo que, además, dejaron de ser ministras Beatriz Corredor y Bibiana Aído. Sus competencias pasaron a Fomento y a Sanidad, respectivamente, donde las ex ministras las gestionan como secretarias de Estado. Entró en el Ejecutivo la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, que se ocupa del Ministerio que pasa a llamarse de Sanidad, Igualdad y Política Social, mientras la anterior responsable de esta cartera, que acaba de perder las elecciones primarias socialistas en la Comunidad de Madrid frente a Tomás Gómez, Trinidad Jiménez, pasó a Exteriores, que ocupaba Miguel Ángel Moratinos.
Rosa Aguilar, que procede del Gobierno andaluz donde es consejera de Obras Públicas y fue alcaldesa de Córdoba en las filas de Izquierda Unida, pasó a Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, con lo que Elena Espinosa dejó el Ejecutivo. Aguilar fue diputada en el Congreso también por Izquierda Unida, partido que dejó cuando ocupó el cargo en la Junta andaluza.
En su comparecencia ante los medios tras comunicar al Rey los cambios, Zapatero también explicó que las competencias de Función Pública que estaban en el Ministerio de Presidiencia pasan al de Política Territorial. Señaló, además, que los objetivos de los cambios son reforzar políticamente el Gobierno, para incorporar personas con amplia experiencia que sean capaces de explicar a la ciudadanía los cambios necesarios para salir de la crisis.
Zapatero, ante el poder que el ministro del Interior gana en el Ejecutivo al ocupar también la Vicepresidencia Primera, señaló que estamos ante un «momento decisivo» para acabar con el terrorismo. En cuanto a De la Vega, que salió del Ejecutivo, destacó su labor «día y noche» de dedicación al Gobierno, así como el «coraje» de mostrado. Añadió el presidente que no le es posible agradecer sólo con palabras la gratitud que siente por todo el trabajo de María Teresa Fernández de la Vega.
El presidente del Ejecutivo también indicó que los movimientos de Batasuna no serán “en balde”. Días más tarde, Rubalcaba, en rueda de prensa, aseguró que no hay contactos con ETA y el vicesecretario del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, llegó a decir en un mitin que el Gobierno “está a punto de acabar con ETA”.El Comité Federal del PSOE ratificó al presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, como sustituto de Leire Pajín en la Secretaría de Organización del PSOE. Los nuevos ministros ya juraron o prometieron sus cargos antes el Rey y tomaron posesión.
