Zapatero pide la colaboración de Marruecos y la Unión Europea en contra de la inmigración ilegal

El país vecino criticó la visita del presidente del Gobierno a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla

Zapatero abogó por la colaboración con Marruecos y con la Unión Europea, para garantizar la seguridad y afrontar los problemas derivados de la inmigración ilegal. Marruecos calificó la visita de Zapatero de “inoportuna”.
José Luis Rodríguez Zapatero garantizó en Melilla los esfuerzos necesarios contra la inmigración ilegal, en una visita que incluyó un recorrido por el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde éstos le reclamaron “papeles”. Zapatero se convirtió en el segundo jefe del Ejecutivo que visita Melilla, ya que el anterior en hacerlo fue, hace veinticinco años, Adolfo Suárez, y quiso aprovechar su presencia en la Ciudad Autónoma para mostrar, con anuncios de inversión, su respaldo al futuro de los melillenses, después de una entrevista con el presidente de Melilla, Juan José Imbroda.
El presidente del Gobierno conoció de cerca la situación de los ochocientos extranjeros, de origen subsahariano y asiático en su mayoría, que se encuentran en el CETI de Melilla y situado cerca de la valla fronteriza donde se registraron las avalanchas de inmigrantes el pasado año. Allí fue recibido con aplausos de los extranjeros y una algarabía que incluyó gritos en los que le reclamaron “residencia” y “papeles, por favor”.
Además de comprometerse para abordar los problemas de la inmigración, Zapatero anunció una serie de inversiones en Melilla, entre ellas la construcción de un nuevo hospital para paliar la actual saturación asistencial, agravada por los numerosos marroquíes que acuden al centro hospitalario comarcal existente. Las nuevas instalaciones, que serán de uso civil y militar, se ubicarán en terrenos del actual hospital militar, dispondrán de más de doscientas camas, supondrán una inversión de 55 millones de euros y su proyecto estará concluido este año para poder comenzar las obras en el 2007.
Avanzó Rodríguez Zapatero, también, “importantes mejoras” en los contratos públicos de servicios de transporte marítimo entre Melilla y la Península con el fin de que haya más frecuencia y más calidad en los mismos y una apuesta por la alta velocidad. Imbroda agradeció la visita de Zapatero y subrayó en su intervención que Melilla no puede ser considerada “un apéndice”, sino “una parte de España”, al tiempo que reclamó una colaboración “justa y solidaria” del Gobierno.
El presidente tuvo, también, un contacto con representantes de las cuatro confesiones que conviven en Melilla (judía, musulmana, cristiana e hindú) y, a las puertas de la Asamblea, se acercó a los grupos de personas que le aclamaban y le daban las gracias insistentemente por su presencia en la ciudad.

Defendió el mismo trato para los españoles con independencia
de donde vivan

En la Ciudad Autónoma de Ceuta, Zapatero apeló a la convivencia entre culturas y religiones y subrayó que todas ellas tienen los mismos derechos. Además, defendió que todos los españoles, con independencia de donde vivan, tengan el mismo trato y consideración y sientan cercano a su Gobierno. Tras reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Zapatero no hizo en su intervención ninguna referencia explícita a la reacción de Marruecos ante la visita oficial, en la que el país vecino calificó de inoportuna la presencia de Zapatero y reiteró su reivindicación de la marroquinidad de estas Ciudades. El presidente del Gobierno sí señaló que su visita era deseada por los ciudadanos de esta Ciudad y declaró: “Es un deber del Gobierno que todos los españoles tengan el mismo trato y consideración y sientan cercano a su Gobierno”.