Una nieta de emigrantes organiza la Biblioteca del Centro Valle Miñor de Montevideo

Gracias a su trabajo los socios de la entidad se han reencontrado con Galicia a través de los libros

Este fenómeno concitó el interés de la lectura, ahora que está todo en su lugar, de los viejos emigrantes que se arriman al club no sólo a jugar a las cartas o dominó, o a traer a sus nietos a baile o gimnasia, sino también a desempolvar viejos libros o deleitarse con la Galicia actual que se muestra en los nuevos ejemplares donados por la Consellería de Cultura de la Xunta.
Cuando ingresamos al primer piso, donde se encuentra la biblioteca en un amplio salón, que antes tenía en una vidriera como los múltiples trofeos a los libros bien conservados, nos encontramos con un emigrante gallego leyendo una enciclopedia muy atentamente sentado en una mesa, en tanto en otra mesa una montaña de libros era clasificada por cuatro jovencitos que le entregaban a la responsable de éste cambio en las instalaciones de esa sala.
Paula, es actualmente la bibliotecaria del Valle Miñor, con tan solo 18 años de edad, continua sus estudios de licenciatura de Relaciones Humanas, pero desde pequeña participó en los cuerpos de bailes de esta institución miñorana, incursionando ahora en el grupo de panderetas y la banda de gaitas.
Ahora también está organizando la biblioteca con el apoyo del presidente, Carlos Barcia, y de la comisión de cultura, tanto como otros jóvenes, donde se destacan los más pequeños que con gran entusiasmo le dan una mano.
Consultada acerca de ésta tarea, precisó que lo que “le hacía falta era organizarla, que ahora ya está, pero precisamos que la gente conozca que hay una biblioteca en funcionamiento, donde hay niños que estudian y leen aquí, y otros se llevan los libros.
También las madres en un entretiempo entre una actividad y otra vienen a leerles libros o los leen ellos mismos”.
Paula quedó sorprendida cuando “al principio les dije a los niños: miren que hay muchas cosas en gallego, al principio tenía miedo no tanto rechazo, pero si miedo, pero con todo esto de estar cantando en gallego en pandereta, estuvieron leyendo aquí y entendieron perfectamente y mismo hacían la similitud en español y lo comprendían bárbaro”.
La nieta de gallegos anunció que la biblioteca tiene “un legado fundamental, hay unos tesoros que encontré escondidos y cada libro precioso que estaban olvidados, porque esto se usaba como salón multipropósito y no como biblioteca”.
Sin embargo, “le haría falta una mayor infraestructura a la biblioteca”, asegura. “Estamos yendo de a poco, le estamos poniendo nuevos estantes pero estaba todo tan mal organizado que parecía que había muchos menos cosas, pero cuando empezamos a sacar había tanto que ahora creo que va a faltar mucho más lugar para meter la cantidad de cosas que hay”.
Paula nos despidió agradeciendo la nota para que “esto se siga divulgando”, y continuó trabajando con sus compañeros preadolescentes que con empeño desembalaban los libros.