Una empresaria gallega en Buenos Aires, brutalmente asesinada por su inquilino

El cuerpo de Mónica Beatriz Vázquez apareció maniatado en una bolsa de plástico en el jardín de su casa familiar

El principal sospechoso del crimen es Eduardo Becerra, pastelero de 67 años que había alquilado la casa a la fallecida y con quien había discutido a causa de algunas deudas.
La policía argentina halló el cadáver de la empresaria gallega Mónica Beatriz Vázquez, de unos 50 años, soltera e hija de un matrimonio ourensano que emigró a Buenos Aires. El cadáver de la mujer estaba maniatado y metido en una bolsa de plástico, enterrado en el jardín de la casa familiar en Ciudadela, que la propia víctima había arrendado a un pastelero.
Se sospecha que este hombre, identificado como Eduardo Becerra, de 67 años, con quien mantenía una relación conflictiva a causa de alguna deuda, la mató a golpes tras una discusión cuando ella acudió a cobrar el alquiler.
La hermanastra de Beatriz Vázquez denunció su desaparición el pasado lunes y se investigaba como un secuestro porque recibió una llamada telefónica en la que le exigían un rescate de 500.000 pesos para su liberación.
Sin embargo, la investigación dio un giro radical el pasado jueves 8 de noviembre, cuando la policía tuvo noticia de una carta del propio Eduardo Becerra en la que confesaba el crimen y su intención de suicidarse.
Lo cierto es que el hombre fingió el secuestro para alejar las sospechas y huir, ya que cuatro policías le habían interrogado el martes día 6 de noviembre en la puerta de su casa sobre el paradero de Beatriz Vázquez, que no había sido vista desde que el pasado viernes día 2 de noviembre acudió a cobrarle el alquiler.
El cuerpo de la empresaria, propietaria de varios restaurantes, uno de ellos el popular ‘Dorá’ en la exclusiva zona de Puerto Madero, presentaba un fuerte golpe en la cabeza producido por un objeto contundente, y numerosos golpes, según los estudios forenses preliminares.
La empresaria de origen gallego heredó de su padre la cadena de restaurantes, que comparte con un socio también nieto de españoles. Hace unos años, al morir su padre, se trasladó del domicilio familiar a una gran casa con más de 8 dormitorios en una zona residencial de Buenos Aires, que curiosamente acababa de poner a la venta por considerarla demasiado grande para ella.
La Policía investiga también por qué Beatriz Vázquez, con un alto poder adquisitivo, acudía todos los meses a cobrar el alquiler a su inquilino.
Por otra parte, Pablo, el socio de Beatriz Vázquez en el restaurante Dorá de Buenos Aires, mostraba anoche su consternación ante el terrible final de su amiga. Su abuelo y el padre de Beatriz montaron juntos el restaurante, y sus descendientes han seguido trabajando juntos.