En el momento de ser encontrado, el joven, que rondaba los 25 años de edad, estaba con los cadáveres de otras siete personas, a los que no tuvo fuerzas para arrojar al mar.
El cayuco había partido 21 días antes y se le rompió el motor de la barca. El capitán del Tiburón III entregó a la tripulación del Esperanza del Mar,el barcp hospital español que se hizo cargo del inmigrante rescatado y de los cuerpos de los fallecidos, una caja con dinero y números de teléfono.
El pesquero gallego encontró el cayuco cuando regresaba de faenar durante cuatro meses en Ecuador, a cuatrocientas millas al sur de las Islas Canarias. El joven rescatado relató que pasaron 21 días sin agua ni comida en el cayuco y que sus compañeros fueron muriendo y los cadáveres los arrojaban al mar.
Las siete víctimas que se encontraban junto al inmigrante llevaban cuatro o cinco días muertas, pero la falta de fuezas impidió que fuesen echadas al agua.