LA ENTREVISTA

“Un país democrático y moderno no tiene otra alternativa que las circunscripciones exteriores”

Joaquín Calvo Basarán, presidente del PPEB y miembro del Comité Ejecutivo nacional del PP

El presidente del PPEB, Joaquín Calvo Basarán.

-¿Cuál es la razón de ser y las principales actuaciones del Partido Popular de España en Bélgica (PPEB) y en qué benefician a los españoles residentes en el país?

-La razón de ser del PPEB es que los españoles de aquí puedan ejercer sus derechos políticos y tener una vida política como si estuvieran en España. Hemos debatido durante años cuál debería ser la prioridad del partido, si debía inclinarse más hacia lo social o hacia lo político. Mi conclusión es que sin derechos políticos difícilmente se pueden defender los sociales.

El PPEB sigue tres líneas de acción: consolidarse como organización en Bélgica; luchar por que los españoles del exterior tengan los mismos derechos que los de dentro; y contribuir a que aumente la influencia y el prestigio de España en Europa, gracias a nuestro conocimiento de las instituciones europeas y el contacto con otros partidos hermanos representados en Bruselas.

-¿Qué proyectos está desarrollando actualmente la formación política que usted dirige y cuáles desarrollará en un futuro próximo?

-Con arreglo a las líneas de acción mencionadas, hemos abierto una oficina en Bruselas para atender a nuestros afiliados y a quienes quieran acercarse a nosotros, y esperamos abrir delegaciones en Amberes y Lieja. Por otra parte, estamos promoviendo dentro del PP la equiparación de derechos de los españoles del exterior en todos nuestros actos y comunicaciones. En este contexto, las próximas elecciones al Parlamento Europeo nos van a proporcionar una buena ocasión para hacernos escuchar.

-¿Considera que debería incrementarse la participación en la vida política española de los ciudadanos residentes en el extranjero? ¿Por qué y de qué modo podría hacerse?

-Como dije al principio, sin derechos políticos difícilmente se pueden defender los demás. La desigualdad política nos convierte a los que vivimos en el exterior en ciudadanos de segunda. España no puede tener ciudadanos de segunda, ni dentro ni fuera de sus fronteras. Yo he propuesto a mi partido la ‘hoja de ruta’, como se dice ahora, siguiente: derogación del voto rogado, apertura de un debate sobre la creación de circunscripciones exteriores y, de modo más inmediato, un gesto hacia los españoles del exterior en las elecciones europeas.

-¿Qué opinión tiene sobre la actual regulación del voto exterior contenida en la Ley Electoral que ha sido tan criticada desde la emigración, sobre todo por la aplicación del voto rogado?

-Todo el mundo sabe cuál es el resultado de esta regulación: la desaparición de 1,5 millones de españoles del cuerpo electoral, la cuarta provincia de España sin luz eléctrica, si me permite la comparación. El voto rogado complica los trámites, comprime absurdamente los plazos para ejercer el voto, abre un periodo de voto en urna en los consulados ¡de tres días! El objetivo inicial de transparencia carece de sentido ante la falta de participación.

-¿Confía en que vaya a modificarse? Y si fuese así, ¿qué cambios introduciría usted?

-Me consta que el PP está dispuesto a reformar la actual regulación del voto exterior y está ya trabajando en ello, siempre en la perspectiva de equiparar los derechos de todos los españoles. Puesto que me pegunta por lo que yo deseo, le diré que me gustaría que se suprimiese el voto rogado y que se diera la opción de votar electrónicamente, por correo o directamente en el consulado, el mismo día de la elección en España. Esto sería magnífico. Y si me sigue preguntando, pues le diré que también querría volver a votar en las elecciones de mi ciudad, a la que estoy ligado no sólo por el corazón, sino por los impuestos de todo género que pago a la señora alcaldesa por la vivienda que tengo y cuando voy de visita, como tantos otros de los que vivimos fuera.

-¿Le parece que sería una buena medida que los españoles residentes fuera de España tuviesen una circunscripción electoral propia y sus propios representantes en las Cortes?

-No solo creo que sea una buena medida sino que creo que un país democrático y moderno no tiene otra alternativa que las circunscripciones exteriores, y me remito a Francia y otros países, como Portugal. Los españoles del exterior tienen sus propios problemas y expectativas y aunque estamos encantados de dar nuestro voto a un señor de Zamora, pongamos por caso, para tener representación en las Cortes, lo justo, democrático y deseable es que el voto vaya a quien represente nuestros intereses. El político que tenga el coraje de llevar a cabo esta reforma en España, no solo recibirá los votos de muchos, sino que mejorará la calidad de la democracia española. Yo quiero que ese político sea del PP.

-Desde España se habla de un fuerte incremento de la emigración juvenil provocado por la crisis económica y la falta de oportunidades. Desde su experiencia, ¿coincide con esta visión, es decir, ha podido usted comprobar que efectivamente aumenta el número de jóvenes españoles y de españoles en general que buscan mejores oportunidades en Bélgica?

-Es cierto que ha calado en la opinión pública esa idea, sin embargo, no conocemos a ciencia cierta la magnitud de esta nueva emigración, tampoco en Bélgica, pues las estadísticas dependen de las altas en los consulados, pero los jóvenes que emigran no acuden a ellos. Sin subestimar los efectos de la crisis, existen pruebas de que nos encontramos ante de un fenómeno que se da en todos los países. Sí está probado, en cambio, que la emigración de jóvenes españoles tiene una acusada temporalidad y nuestros jóvenes suelen retornar antes de dos años.

En cualquier caso, yo creo que la emigración proporciona una oportunidad para que la gente pueda ganarse la vida y realizarse. Contemplarla como un castigo solo busca un flanco de ataque político, que carece de sensibilidad hacia más de un millón de españoles que desde hace décadas ha encontrado su razón de ser fuera de España.

-¿Han puesto en marcha alguna iniciativa dirigida a los jóvenes españoles que residen en Bélgica?

-Como mencioné antes, nuestra misión es política y trabajamos en este sentido también para los jóvenes. Un ejemplo de esto es el debate #Juntos Salimos que dedicamos a la ‘nueva emigración’. Además, la oficina ofrece un servicio de orientación jurídica gratuita concebido para los jóvenes recién llegados, así como información sobre becas y oportunidades de trabajo en las instituciones de la UE. Mantenemos asimismo reuniones con el embajador, el cónsul y los consejeros laboral y de educación para interesarnos por la evolución de la situación.

-¿Cuáles son las preocupaciones e inquietudes de la colectividad española en Bélgica?

-Tenemos un sector de la emigración, la que vino en los sesenta, que ha envejecido y plantea los problemas relacionados con el retorno, así como situaciones de desamparo en algunos casos. Este grupo aporta el grueso de los españoles de segunda y tercera generación, que aunque están integrados económicamente, admiten problemas de identidad pues su vinculación con España es aún muy fuerte. Merecería la pena abrir para ellos el debate de la doble nacionalidad. Por otra parte, deben hacerse todos los esfuerzos para seguir proporcionándoles enseñanza de la lengua española y apoyo a sus asociaciones y casas regionales, así como acceso a medios de comunicación españoles y, en particular, a televisión española. Hemos tratado ya de la nueva emigración. El tercer grupo, que se establece en Bélgica desde finales de los ochenta, es el de los españoles relacionados con la Unión Europea.