Si la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba aseguró haber aumentado la distancia sobre su contrincante y sacarle 130 ó 150 delegados y haber obtenido entre 520 y 540 delegados, el equipo de Chacón cifra su triunfo en un total de 500 delegados frente a los 360 que asegura recabó el exministro de Interior. Hasta en doce comunidades autónomas se dio por ganadora la opción de Rubalcaba: Andalucía, País Vasco, Castilla León, Galicia, Castilla La Mancha, Asturias, Aragón, Baleares, Murcia, Canarias, Extremadura y Cantabria. Mientras, Chacón lo habría hecho en las seis federaciones más potentes, según el recuento de su equipo: Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla La Mancha y Galicia.
Una guerra de cifras que pone de relieve que el triunfo no está ni mucho menos perfilado y que podría estar muy disputado, informó EFE.Con los congresillos que celebraron el 22 de enero nueve agrupaciones provinciales -la mayor parte se hicieron el día anterior- culmina el proceso para designar a los 956 delegados con derecho a voto que elegirán al nuevo secretario general del PSOE en el Congreso Federal de Sevilla, los próximos 3 y 4 de febrero. Rubalcaba, en un encuentro con militantes y simpatizantes en Santiago de Compostela, apeló a la “unidad en el partido” y llamó a la colaboración de todos en un “proyecto común”.
La campaña de Chacón la llevó a Granada, donde abogó por un cambio “responsable y solvente” y apeló a la “rebeldía” como fuerza “movilizadora” que sirva para reaccionar ante los malos resultados electorales.
División interna
El proceso está sacando a la luz algunas divisiones internas en las federaciones socialista. Málaga, por ejemplo, evidenció la división interna entre la corriente oficialista, que no se decanta por ninguno de los dos candidatos, y la crítica, que apuesta por Rubalcaba. Las dos lograron diez delegados cada uno. Los denominados congresillos que se celebraron en Extremadura no aclararon a qué candidato apoyará esta comunidad y, además, no habrá directrices en este sentido. En Sevilla, pese a las tensiones anteriores y sin que asistiese José Antonio Griñán, finalmente se aprobó una lista única de integración. En Madrid, Tomás Gómez se impuso al hombre de Rubalcaba en esta comunidad, Jaime Lissavetzky, por diez puntos de diferencia.
