La ceremonia fue traducida a cuatro lenguas -francés, alemán, inglés y hebreo-. Acudieron todos los galardonados salvo Bob Dylan, que envió una nota de agradecimiento y Ralf Dahrendorf a quien representó su mujer.
Los premiados este año fueron el ex vicepresidente estadounidense Al Gore (cooperación internacional), el israelí Amos Oz (letras), el músico Bob Dylan (artes), el sociólogo Ralf Dahrendorf (ciencias sociales); Avner Shalev, presidente del directorio del Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén (concordia), las revistas ‘Nature’ y ‘Science’ (comunicación y humanidades), los biólogos Ginés Morata y Peter Lawrence (investigación) y el heptacampeón del mundo de Fórmula 1 de automovilismo Michael Schumacher (deportes).
El ex vicepresidente estadounidense Al Gore, uno de los galardonados con el premio Príncipe de Asturias, llevó a Oviedo su lucha por la defensa del medio ambiente.
Gore, presidente de la organización ‘Alliance for Climate Protection’, consideró “un orgullo formar parte de la ceremonia de esta tarde” que reconoce sus esfuerzos para que el mundo tome conciencia sobre los peligros del calentamiento global.
La presidenta de la Junta General del Principado, María Jesús Álvarez, saludó la defensa ambientalista de Gore y dijo que su premio suponía “un estímulo más en su empeño por concienciar a las sociedades y los gobiernos sobre el cambio climático”. Agregó que figuras como la suya “contribuyen de forma decisiva a divulgar la gravedad del problema”.
Durante la ceremonia, Amos Oz consideró la literatura “como puente entre los pueblos” y un antídoto contra el fanatismo.
“Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa”, dijo Oz. “Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación y los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío”.
“Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas”, agregó el escritor judío, pero añadió que “desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real”.
Mensaje de Bob Dylan
Por su parte, el cantante Bob Dylan que tenía un compromiso adquirido con su público -con una actuación en Estados Unidos-, envió una nota en la que agradece “al Rey, al Príncipe Felipe y a los españoles el haberme concedido el Premio Príncipe de Asturias. Soy consciente del enorme prestigio que este Premio proporciona, así como también de la larga lista de ilustres galardonados. Es realmente un gran honor. Lamentablemente no puedo estar ahí para recibir el premio en persona, pero espero regresar pronto a España para manifestar mi gratitud por este galardón”.
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Emotivo recuerdo a las víctimas del Holocausto
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Uno de los momentos de mayor emotividad se produjo durante el minuto de silencio que el Campoamor rindió en memoria de todas las víctimas del Holocausto a petición de los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de La Concordia, el Yad Vashem, tras recoger el galardón. El silencio quedó roto por un gran aplauso del público a los diez representantes de supervivientes del genocidio y Justos entre las Naciones que se encontraban de pie enlazados por las manos. Shalev, por su parte, que se hizo acreedor al premio a la “concordia”, afirmó que los episodios históricos “de muerte y de maldad no entienden de consuelo a menos que se difundan y conozcan”, y por eso, además de evocar el Museo de la Memoria del Holocausto que preside, rindió homenaje al diplomático español Eduardo Prosper por “defender los valores universales”.
El diplomático español en Burdeos concedió visados a cientos de judíos contra las instrucciones del Ministerio de Exteriores del franquismo. Según relató Shalev, en 1941 Prosper fue obligado a regresar a España, donde lo “castigaron” con un puesto en el norte del África. Posteriormente se fue a Estados Unidos donde falleció en 1972.