Preguntado por los acontecimientos acaecidos en Valencia el 21 de febrero, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró que “en este momento España, como otros países de la UE, está viviendo una situación difícil y compleja”. Añadió que “el Gobierno está adoptando muchas decisiones de forma equitativa que afectan a mucha gente. Es un momento difícil y lo mejor para España es que todos tiraran del carro. Es la hora de la serenidad y de la responsabilidad. No podemos dar una imagen fuera que no es la de nuestro país”. Mientras, en muchas ciudades españolas, principalmente en Valencia y en Madrid, miles de estudiantes de secundaria y otras personas se concentraron en las calles en protesta por lo que consideran excesivas cargas policiales contra los jóvenes que se movilizaron en el Instituto Lluís Vives en Valencia para denunciar recortes. En Madrid, la marcha partió de Sol y pasó por la sede del PP y el Congreso.
La delegada del Gobierno en la Comunidad valenciana, Paula Sánchez, lamentó lo sucedido y recibió a los representantes estudiantiles, pero se negó a dimitir, tal como la reclamaban desde diferentes ámbitos. Anunció una investigación sobre lo sucedido.Tras la importante presencia policial en las movilizaciones de estudiantes, la tónica fue la contratia tras suscitarse la polémica. Fue muy criticado el jefe de Policía de Valencia, Antonio Moreno, que llegó a llamar “enemigos” a los estudiantes. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, admitió “excesos”, aunque más adelante aclaró que se refería a los manifestantes y no a los agentes policiales.
