Nada más llegar los Príncipes de Asturias a la Iglesia de Santa María de Sábada de Llastres, lo primero que hicieron fue saludar a los vecinos presentes, dándoles la mano y mostrándose muy cercanos. Posteriormente saludaron a las autoridades y visitaron la iglesia.
Posteriormente, los Príncipes, cogidos de la mano, hicieron un recorrido peatonal por la “cuestuda” Llastres y vivieron escenas típicas como la de la Casa de la Luba, donde observaron trabajos realizados por rederos, con quienes conversaron. En la Torre del Reloj saludaron a un grupo de pescadores veteranos, mientras que más adelante, en la Curva de la Nansa, vieron una demostración de los vecinos de Lluces de la elaboración de la sidra y se interesaron por una exposición de productos gastronómicos de la mar de las dos conserveras del pueblo.
Coro y niños
En las proximidades de la ermita de la Virgen del Buen Suceso escucharon al Coro Marinero Manín de Llastres, que interpretó la Salve Marinera. De ahí, se dirigieron a la plaza, donde mantuvieron un encuentro con niños del Colegio Público de Llastres, con los que charlaron animadamente y posaron ante los fotógrafos.
Luego, los Príncipes se dirigieron al puerto, donde saludaron a los miembros del Jurado del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias y el Príncipe de Asturias descubrió una placa conmemorativa, situada junto al barco “Brisas de Lastres”.
Tras el acto institucional de entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, los Príncipes recorriron la dársena del puerto y accedieron a la lonja-rula y Cofradía de Pescadores. Visitaron en el primer piso la sala de subastas de pescado, recibieron una explicación sobre el sistema informatizado y firmaron en el Libro de Visitas de la Cofradía de Pescadores, donde ya habían firmado SS.MM. los Reyes de España en 1970, cuando aún eran Príncipes de España.
Un ejemplo
El Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón, tuvo palabras elogiosas para los vecinos de Llastres y les dijo que son un ejemplo de “energía e ilusión”.
En su discurso en el acto institucional del galardón, Don Felipe destacó el “dinamismo” que muestra esta localidad asturiana. “Vivimos un mundo difícil y a la vez apasionante en el que los cambios lo modifican todos; el mejor futuro lo ganarán los que sean más flexibles, más emprendedores”, señaló.
El Príncipe quiso reconocer el valor y la forma de vida de las familias marineras asturianas que se ganan la vida en la mar, en un trabajo “arriesgado”. “La mar os ha enseñado que la vida es un permanente cambio en medio de las olas de la existencia”, indicó Don Felipe, que mostró su admiración por la capacidad de resistir de esas familias. “Ese aprendizaje os ha fortalecido”, comentó y animó a los vecinos a que no permitan que se degrade el paisaje ni la biodiversidad marina.
Don Felipe explicó que muchos vecinos de Llastres saben que tanto él como Doña Letizia visitaron Colunga, de forma privada, en un momento “especial” de su vida. “Guardamos tan buen recuerdo que prometimos volver lo antes posible. La fortuna ha querido que sea para haceros entrega de este Premio”, comentó.

