Como cada año, los Reyes Magos se las ingeniaron para desfilar al tiempo por todas las ciudades y pueblos de España y llegar a punto para dejar en la noche del 5 de enero los regalos para todos, que los pudieron disfrutar al día siguiente. Una de las cabalgatas más multitudinarias fue la de Madrid, así incluso estaba el personaje de Julio Verne Willy Fog. En Barcelona, Gaspar, Melchor y Baltasar echaron mano de su magia y, en época de crisis, desfilaron con más carrozas por las calles de la ciudad y repartieron aún más caramelos que otros años para los niños.
En Tarragona, la situación era especial, porque el desfile cumplía cien años. En los pueblos más pequeños, con mucho frío, los Magos de Oriente incluso repartieron durante el desfile algunos regalos y se dio el caso de que en algunas localidades, como Belchite, llegaron por partida doble, al parecer gracias al desencuentro entre el Ayuntamiento y la Iglesia local.
