Los 200 alumnos de las clases de informática de la USG recibieron sus diplomas en Montevideo

El acto de entrega se celebró en Casa de Galicia al mismo tiempo que se festejó el día del Apóstol Santiago

Entrega de diplomas.
Los cursos fueron de informática.
Actuación folclórica.

El presidente de la USG, Eduardo Alonso, y el secretario, Eduardo Mirás, organizaron un espectáculo que coordinaron Casa de Galicia, Centro Gallego, Valle Miñor e Hijos de Morgadanes, cuyos grupos folclóricos demostraron sobre el escenario el trabajo de este medio año de actividades de sus cuerpos de baile y músicos.

La sorpresa se llevo a cabo en los salones de Casa de Galicia, donde fueron invitados a recibir sus diplomas los dos centenares de emigrantes y descendientes de ellos, que estudian junto a los profesores Alberto Fraga y Jimena Leis, todo lo que es el mundo de la computación.

Al respecto, Alberto señaló que se les brinda todas las herramientas para poder manejar un ordenador y para los más avanzados ya se ha puesto en marcha cursos de diseño gráfico en el último mes.

Acerca de que edades tienen los alumnos, aseguró que es muy variada “predominantemente entre veinte y cuarenta años, aunque tenemos grupos que mayoritariamente tienen un promedio de setenta años”.

Aseguró que “vienen muchos adultos mayores y son admirables, porque algunos hace dos años que vienen y siguen viniendo con lluvia y frío, procurando repasar y seguir con todo, porque la idea de ellos es mantenerse”, puntualizó.

Los objetivos que persiguen esos abuelos emigrantes son bien claros: “uno es comunicarse con sus familiares, hijos y nietos, ‘mailiarse’ con ellos en España o en el exterior donde estén. Ese es uno de los principales motivos y una satisfacción enorme cuando llegan a clase, abren el correo y me dicen “Alberto, tengo un mail de mi nieto”, son momentos divinos porque a uno le conmueve el hecho y aparte reconforta el saber que uno colaboró para que eso fuera posible”.

También agregó que estos emigrantes mayores “se actualizan en todo porque han aprendido a leer el diario, a leer cosas de Galicia, hasta a ver y comprar cosas por Internet. Es admirable ver como con 80 años siguen viniendo y cada día descubren cosas nuevas”.

Desafiando al frío
Previo a la entrega de los diplomas, el presidente de la Unión de Sociedades Gallegas, agradeció a los presentes por “desafiar al frío -con grados bajo cero de sensación térmica en las calles de Montevideo- y estar presentes esta noche en un día tan especial como el día de Santiago Apóstol”, reflexionando que “si ayer vimos los fuegos artificiales en la plaza del Obradoiro y hoy vemos aquí como Galicia sigue resonando por el mundo. Veremos a personas jóvenes recibiendo diplomas y a personas no tan jóvenes, que quieren seguir instruyendo y seguir sabiendo más. Y eso es lo que nos llena de orgullo a todos los gallegos que andamos por el mundo y que hemos superado un montón de dificultades”.
“La memoria, que ojalá no la perdamos nunca porque es lo más rico que llevamos en nuestro patrimonio, entonces volvemos la vista atrás y nos damos cuenta de las dificultades que teníamos y que por algo hemos dejado aquella tierra y buscado nuevos horizontes, pero sin olvidarnos de nuestra madre tierra” aseguró Alonso.

Afirmó que “Galicia jamás la podemos olvidar porque nos ha dado más de lo que tenía y así como Galicia, nuestras madres, nuestros padres, nuestras tías, nuestras madrinas, que tanto sufrían cuando veían partir a sus hijos, pero que hoy podemos decir que nadie tiene que sentirse avergonzado de haber abandonado Galicia porque hemos encontrado otras tierras donde podemos compartir todo ese saber que los gallegos tienen también y para recorrer el mundo sin ningún problema, adaptándonos a cualquier situación. Y por eso también nos adaptamos a esta tierra uruguaya que parece que fuera hecha para nosotros”.

Visiblemente emocionado, Alonso anunció a los presentes que “la Unión de Sociedades Gallegas está tratando de cumplir con ese destino que tenemos todos los gallegos de honrar a nuestra tierra, escucharemos la gaita que tanto nos hace llorar como nos hace reír, veremos nuestros trajes típicos y nuestros bailes regionales”, agregando que “seguiremos en ese camino sin olvidarnos de nuestra tierra pero recordando en ésta lo bien acogidos que hemos sido y por eso tenemos que estarle también eternamente agradecidos”, concluyó.

Estas palabras reflejan el sentir de casi todos los emigrantes gallegos que viven en Uruguay, los que además de cantar su himno, también entonan el uruguayo con el mismo orgullo.

Luego la música y danza gallega llenó de alegría el salón de Casa de Galicia y con el aroma de Santiago las jóvenes y los jóvenes del Centro Gallego, Casa de Galicia, Unión Hijos de Morgadanes y Valle Miñor, dibujaron con sus danzas y música la “morriña” de todo el auditorio.