NUEVA EMIGRACIÓN

Las nuevas generaciones en el exterior aportan una visión fresca y moderna al CGCEE y a los CRE

Ideas para mejorar la presencia institucional de la emigración desde Reino Unido, Suecia y Estados Unidos

Anna Nadal es la primera vez que pertenece al CRE de Nueva York.
Eva Ortega-Paíno, representante del CRE de Estocolmo.
David Casarejos en el último pleno del CGCEE.

El Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) ha sufrido una importante renovación al iniciarse su VII Mandato. A finales de junio de 2017 se celebró en Madrid el primer pleno de este mandato y muchas caras nuevas y jóvenes acudieron a la cita.

Miembros de las nuevas generaciones de emigrantes han llegado a los órganos de representación de la ciudadanía en el exterior con una visión fresca y moderna sobre cuál debe ser el papel, el modo de trabajar y los objetivos del CGCEE y de los CRE.

Uno de los principales obstáculos es la falta de conocimiento que existe entre los residentes ausentes sobre estos órganos. Su invisibilidad es un lastre que dificulta toda su tarea. Eva Ortega-Paíno, consejera del CGCEE por Suecia y miembro del CRE de Estocolmo, señala que “yo creo que en general la gente desconoce la existencia tanto del CRE como del CGCEE. Sólo aquellos que vinieron hace muchos años a Suecia tienen cierto conocimiento de estos dos organismos”.

Por su parte, David Casarejos, representante en el CGCEE por el Reino Unido y miembro del CRE de Edimburgo, considera que “hay incluso un mayor desconocimiento sobre estos órganos que en épocas pasadas e, igualmente hay gran diferencia entre su conocimiento por parte de los emigrantes que tienen como destino Europa en vez de América”.

Para Anna Nadal, del CRE de Nueva York y primera vez que representa a los españoles de Estados Unidos en el CGCEE, “allí donde se conocen es por la labor desinteresada de los consejeros del CRE”. En este sentido, destaca que la utilidad de estos órganos depende del “compromiso voluntario y de la visión” de las personas que forman parte de ellos, así como “de la voluntad y competencia de los representantes de las administraciones públicas con las que tratan”.

Para Casarejos, tanto el CGCEE como los CRE son “muy útiles” a pesar del desconocimiento que existe sobre ellos, aunque también afirma que “hay que hacer un esfuerzo para mejorar el funcionamiento de los CRE y del CGCEE” sobre todo orientado hacia el uso de las nuevas tecnologías.

Eva Ortega-Paíno los considera necesarios ya que “es muy importante hacer llegar al Estado la voz de los emigrantes, en demanda de nuestros derechos, ya sean culturales, políticos o en cuestiones relacionadas con la administración, cuando se está en el exterior o cuando se retorna a España”.

En cuanto a que la nueva emigración se involucre y participe, tanto en los procesos de constitución, como en los trabajos de estos órganos, al consejero por el Reino Unido le parece “indispensable que así sea”. Y al mismo tiempo hace una defensa de la importancia de las instituciones. “Hay que dejar de ver a las instituciones como algo inútil y obsoleto. Si no te gusta, entras, trabajas y las cambias, en vez de ignorar las posibilidades que están al alcance de nuestras manos para trabajar por nuestra comunidad”.

En el mismo sentido se expresa Eva Ortega-Paíno: “Existe descontento general con las instituciones ya que no son tiempos fáciles y muchos españoles han tenido que abandonar su tierra corriendo una aventura en pos de un trabajo. Sin embargo, nuestro deber es contagiar a la ciudadanía un sentimiento de credibilidad, de que es posible y que vale la pena dedicar un poco de tiempo a un trabajo colectivo; que existe gente altruista y recoger las inquietudes de la gente. A veces hay instituciones poco plásticas y los cambios se demoran, pero lo importante es que se escuche nuestra voz, y la vía son las instituciones”. Para la consejera por Suecia, la nueva emigración debe “participar y rejuvenecer las instituciones, es tal la necesidad de su participación que si no fuera así, la vida del los CRE y del CGCEE sería muy corta”.

Por su parte, Anna Nadal apunta algunas actuaciones concretas que desde su punto de vista se podrían realizar, como “campañas informando sobre la importancia de registrarse en el Consulado cuando se emigra y que los consulados sistemáticamente soliciten correos electrónicos para realizar uno o dos envíos al año informando de cosas relevantes para la ciudadanía como: las aulas ALCE, la tarjeta sanitaria, la existencia del CRE y del CGCEE, sobre las elecciones, sobre cambios normativos, etc”.

En definitiva, dice David Casarejos, “hay que batallar, comunicar, integrar a más colectivos y seguir informando e incrementando nuestra presencia en redes sociales. Y allá donde haya presencia española hay que abrir puertas y ventanas que permitan que crezca el interés por los CRE y el CGCEE. Y no desesperar por llegar a mucha gente, la participación ira subiendo si trabajamos bien y seguimos machacando”.

Dentro del CGCEE ya existe una Comisión de Mujer y Juventud encargada de las cuestiones específicas que afectan a ambos colectivos. Pero quizás se podría hacer más para favorecer la participación de las nuevas generaciones de emigrantes.

Sobre ello, el representante de la colectividad española en el Reino Unido indica que “debería pasar a mejor vida la idea de que reuniéndonos cuatro días al año vamos a tener gran impacto en la emigración”. En su opinión el trabajo del CGCEE no debe limitarse a las sesiones plenarias. “Podemos trabajar de manera fluida durante el año, utilizando la nuevas vías de comunicación y poder usar el Consejo como una institución donde solo ratifiquemos el trabajo ya hecho”, afirma. “No podemos pretender hacer en 48 horas lo que no hemos hecho en 12 meses”.

Para Eva Ortega-Paíno “la falta de representación no es por cuestiones de género o de edad, si no desconocimiento y falta de conciencia, de motivación”.

Anna Nadal añade que “trabajar con los jóvenes, y me refiero a personas de entre 16 y 25 años, a nivel del CRE sería muy interesante, sobre todo para darles formación política y mayor conocimiento de nuestro país y nuestra democracia, ya que muchos de ellos han vivido en España poco tiempo o nunca”.

Eso sí, no se trata de excluir a nadie. “El CGCEE y los CRE pueden intentar atraer a más gente joven a sus grupos de trabajo, pero no hay que obviar a los grupos de compatriotas de más edad que igualmente pueden ayudar y colaborar en estos grupos. Hay que buscar gente válida sin excluir a nadie”, añade David Casarejos.

Sobre la presencia en los medios de comunicación o en las redes sociales del CGCEE y los CRE, algo fundamental para garantizar su visibilidad y, por lo tanto, el conocimiento por parte de la opinión pública de las inquietudes y problemática que afecta a los españoles residentes en el extranjero, el consejero por el Reino Unido señala que deben asumir que son ellos mismos quienes deben hacer el esfuerzo “de intentar hacer ‘nuestro producto’ atractivo a los medios. Hemos de trabajar por conseguir que se nos escuche más, quizás trabajando de manera más coordinada o diseñando una campaña a medio o largo plazo con objetivos concretos que hagan que vayamos poco a poco siendo más conocidos”.

Eva Ortega-Paíno complementa esta consideración: “En los tiempos en los que nos movemos las redes sociales juegan un papel importantísimo en la comunicación, pero las redes sociales no lo son todo. Las reuniones presenciales, encuentros, actividades, compartir un café, una comida, el contacto personal es irreemplazable para afianzar una organización”.

En cuanto al papel que la Administración debe jugar en la difusión de los CRE y el CGCEE, la consejera por Suecia indica que “en mi humilde opinión creo que la Administración debería actuar simbióticamente con los CRE comunicando el papel de estos organismos. Los consulados debieran implicarse algo más”. Eso dí, destaca la cooperación que siempre ha habido con el Consulado en Estocolmo.

Sobre el papel de estas oficinas diplomáticas reflexiona que “la visión que hay de la administración es que está para hacer trámites y nada más, no hay una relación fluida entre los residentes españoles y la administración”. Además, señala que desde su punto de vista existen algunas contradicciones, como que el Ministerio de Educación tiene las ALCE como forma de mantener la identidad de los descendientes de los españoles, pero quienes viven lejos del Consulado tengan que pagar el viaje y perder un día de trabajo para renovar el pasaporte, lo cual provoca que algunos tomen el pasaporte sueco y se desvinculen de la Administración española.

Lo que tiene muy claro es que existe “una necesidad imperiosa” de que hay más información sobre los CRE y sobre el CGCEE, “pero también -añade- del conjunto de la emigración, que haya un conocimiento de quienes están en diferentes países o incluso otros continentes”.

Para ello propone, por ejemplo, que en las páginas web del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Empleo y Seguridad Social haya vídeos explicativos o algún documental sobre la emigración, o sobre el movimiento asociativo.

En definitiva, para Eva Ortega-Paíno “sería de desear que en las instituciones del Estado y sobretodo que los partidos políticos tengan  más voluntad para ocuparse de los asuntos de la emigración. Tener más presencia en los medios nacionales también”.

Tanto Anna Nadal como David Casarejos coinciden al señalar que es necesaria una actualización de las páginas web oficiales referidas a la emigración. “Se podría mejorar el contenido de las páginas web existentes y centralizar información, por ejemplo, incluyendo los retos conseguidos por los CGCEE o información sobre los CRE actuales: sus equipos, presupuestos y sus páginas web”, señala la consejera por los Estados Unidos.

El joven representante de la colonia española en el Reino Unido explicó que en la última reunión de la Comisión de Derechos Civiles y Participación del CGCEE, celebrada en Madrid los días 12 y 13 de febrero, él mismo se quejó de la falta de actualización de los contenidos de las paginas de los Consulados e incluso “de la desinformación en algunos casos”. En este sentido se refirió a que en algunas paginas se explica que para renovar el DNI hay que pedir cita previa, y desde la propio Policía explicaron en esta Comisión de Derechos Civiles y Participación, que los residentes en el extranjero pueden hacerlo sin que sea necesaria esa cita previa y así se informó a todas las partes.

La situación de la colectividad españoles varía bastante en función del país de residencia e incluso en función del ámbito profesional del que se trate, tal y como dejan claro los tres miembros del CGCEE entrevistados.

Eva Ortega-Paíno explica “en el campo en el que yo me muevo, la investigación, el número de científicos que han dejado España para abrirse puertas en otros países ha crecido de manera exponencial, y desafortunadamente el número que abandona el país no es proporcional al número de retornados en este campo”.

Destaca que los nuevos emigrantes se caracterizan por tener buena formación: ingenieros, técnicos, docentes y sobre todo muchos médicos y enfermeros.

Y resalta dos aspectos que cualquier persona que decida emigrar a Suecia debe tener en cuenta. En primer lugar que no es “un país fácil para la aventura” ya que “ya que para trabajar en puestos en los que uno no se pueda manejar sólo con el inglés, como es el caso de la Universidad, es indispensable saber algo de sueco”. En segundo lugar el vacío administrativo y la desprotección social en la que se puede encontrar una persona que no encuentre trabajo a los pocos meses de llegar al país.

En cuanto a las reclamaciones de los españoles residentes en Suecia destaca dos asuntos que preocupan bastante. Por un lado está el hecho de que solo exista un Consulado, en Estocolmo, en un país bastante extenso lo que provoca que para trámites como la renovación del pasaporte los españolas deben viajar muchos kilómetros. Y también demanda alguna actividad cultural en español dirigida a los niños para que no pierdan el contacto con su tierra de origen.

Anna Nadal explica que la colonia española en Nueva York es bastante grande, aproximadamente unos 40.000 españoles, la segunda en dimensión de los EE.UU. después de la zona de Miami. “Creo que los temas que nos importan son: mantener los vínculos culturales y lingüísticos de nuestros hijos con España y estar informados sobre nuestros derechos (sociales, sanitarios) como españoles en el exterior”. También cita como otro tema primordial para la comunidad en estos momentos el de “la discriminación fiscal que sufrimos los españoles que no residimos en la comunidad europea, en relación al impuesto de sucesiones”.

Por su parte, David Casarejos es contundente en describir las inquietudes actuales de la colectividad española en Gran Bretaña: “Brexit, brexit y más brexit”. Explica que “ahora mismo hay gran preocupación y muchos emigrantes por desgracia se están replanteando sus vidas”. Además, “llevamos muchos meses de inquietud y el desánimo ha hecho que haya profesionales que se hayan buscado o estén buscando nuevos destinos”.

Casarejos recuerda que durante los años de la crisis la emigración de españoles a Reino Unido aumentó considerablemente y eso coincidió con el cierre del consulado de Manchester y con el brexit. Por ese motivo, anunció que “vamos a comenzar una campaña para recabar apoyos para, al menos hasta que el brexit se solucione, conseguir mayor apoyo e incremento de la actividad consular, más plantilla en los dos consulados y la reapertura de Consulado de Manchester”.