Los actos en la capital uruguaya se completaron al día siguiente con una acto organizado por el Centro Gallego en el lugar donde hace tres años estuvo presente el propio presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne para celebrarlo, la Unión de Sociedades Gallegas.
Ambas celebraciones estuvieron centradas en la vida y obra de Xosé María Álvarez Blázquez, y mientras que en el Patronato se leyó un poco de su historia y el taller de declamación interpretó varias de sus poesías que hasta fueron escenificadas con vestuario adecuado, en el Centro Gallego todo el peso de la acción fue soportado por el lector de lengua gallega que envía la Xunta a la Facultad de Humanidades, Pablo Díaz Durán.En este acto se proyectó un documental sobre la vida del homenajeado y Díaz Durán junto a cuatro alumnas: Lorena, Adriana, Pura y una inglesa que está estudiando español, Lorna, interpretaron varias de sus obras poéticas.
Fue emocionante para muchos emigrantes escuchar el acento inglés de esta joven de 22 años nacida en Manchester (Inglaterra) que está estudiando en Escocia filología y viajó a Uruguay a aprender castellano, optando por la segunda lengua para estudiar el gallego, y a pesar de haber comenzado hace menos de un mes, lo ha practicado muy bien. “He encontrado similitud entre Escocia y Galicia”, afirmó aún sin haber viajado a ella, solo por las clases y los grupos de música que ha visto tocar aquí.
La oratoria en ambos actos estuvo a cargo de los presidentes, Ana Lorenzo, en el del Patronato, y Luis Cerviño en el de la USG en el Centro Gallego, pero el discurso en el que fue el acto oficial lo dio el cónsul adjunto, Antonio Ruiz de Casas, quien tras pedir un minuto de silencio por la víctima del terrorismo de ETA, destacó el aporte de las letras a la identidad. “Se ha hablado de un pueblo, una lengua, una cultura,”, destacando también la “naturaleza conciliadora de las letras” con “otros pueblos que habitan nuestra patria que es España”.
Cabe una reflexión luego de ambos actos, ya que juntos no llegaron a superar los 150 asistentes, lo que denota una falta de interés muy evidenciado sobre esta celebración en los socios de las instituciones que no superan los 3.000.
Algunos directivos asistentes expresaron que habrá que realizar un análisis sobre esta deserción o apatía al respecto del recordatorio de la literatura gallega, porque no es comprensible cómo el número de estudiantes de gallego el año pasado casi duplicó esta cifra de asistentes y, a pesar de que en la invitación de la USG se estableció “al culminar el acto se compartirá un vino de honor”, igualmente el número no superó a los 130.