La Xunta multiplicará por más de 8 la inversión en Cooperación hasta el 0,4% de sus Cuentas

El máximo mandatario autonómico presentó -junto con la directora xeral de Cooperación Exterior, Fabiola Sotelo- las líneas maestras del Plan Director de la Cooperación Gallega 2006-2009, que “pretende ser nuestra actuación y nuestro compromiso fundamental en la cooperación al desarrollo”.
Touriño señaló que el objetivo es “dignificar e incluir la cooperación internacional en la acción política transversal del Gobierno gallego, fortaleciéndola en medios materiales y humanos para poder llevarla a cabo”. Subrayó que se alcanzará el 0,4% de los presupuestos de la Xunta al cabo de esta legislatura para este fin lo que, señaló, “supone multiplicar por más de ocho la aportación actual”.
Tanto en África Subsahariana como en América Latina donde se concentrará la ayuda para asegurar un mayor impacto del Plan, se primará la cooperación con los sectores más débiles y excluidos, a través de proyectos que favorezcan “los esfuerzos y la responsabilidad de los gobiernos y de la sociedad civil en la cobertura de necesidades básicas; en la inversión en el ser humano; en la transferencia de tecnología; y en la creación de infraestructura y tejido económico de base”. Touriño anunció que la primera preocupación de su Gobierno en los próximos 4 años será realizar y fomentar “una política activa e integral de sensibilización y comunicación a la sociedad gallega” sobre la necesidad y la realidad de su cooperación, para lograr “un enraízamiento más sólido de los valores y comportamientos responsables y solidarios”.
Concretamente, el Gobierno gallego impulsará la educación para el desarrollo, para alcanzar un mayor impacto, implicación e intercambio de experiencias solidarias entre los niños y las niñas gallegas; potenciará la investigación y la formación en todos los campos de la educación superior; intentará buscar sinergias con los diversos sectores gallegos que tienen experiencia en la cooperación al desarrollo; y apostará por el movimiento a favor del comercio justo y el consumo responsable, para demostrar que es factible la competitividad con productos de calidad y una globalización “diferente”, en la que la norma sean los salarios dignos, la no explotación de los niños, la igualdad del hombre y de la mujer en el trabajo y el respeto por el medio ambiente.