La Unión Castellano Leonesa de Uruguay abre sus puertas a toda la colectividad en el país

El relevo generacional y la adquisición de una sede son los principales retos de futuro de la entidad que preside Evaristo Sierra

Así fue como se presentaron en la romería del Hogar Español de Ancianos, donde montando una carpa con sus comidas tradicionales, se hicieron conocer y apoyaron a ésta obra que da cobijo a 230 emigrantes españoles en sus últimos años.
Evaristo Sierra Encabo, emigrante de Soria que llegó como religioso a estas tierras a fines de la década del 60, pero que la vida le cambió su rumbo por estas tierras, donde se casó y se desempeñó como docente en distintos centros de enseñanza de Montevideo, es actualmente el presidente de esta entidad que no tiene sede pero si desarrolla una actividad cultural y social intensa.
Es que en Uruguay hay poco más de mil trescientos de las nueve provincias que integran Castilla y León, pero hasta ahora menos de la cuarta parte de ellos han logrado compartir reuniones sociales, culturales, y hasta en el último año desarrollan bailes típicos, elaborar ropa tradicional y preparar conferencias sobre destacados personajes de éstas tierras, como el actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Sierra explicó que luego de participar en congresos organizados por el Gobierno castellano y leonés, donde pudo mantener contacto con el resto de directivos de instituciones de Cuba, México, Argentina, Chile y otros países, afirmó que «me sentí muy revalorizado como emigrante por parte de las autoridades, como que hay una especie de deuda que se quiere saldar con los emigrantes».
Al respecto puntualizó que «hasta ahora el Gobierno no se preocupaba o por lo menos no había tanto contacto, ahora si estamos muy en contacto».
Por otra parte, también precisó que si bien la carencia de sede es un inconveniente para desarrollar actividades, la realidad económica de los emigrantes en la actualidad no permite tenerla.
Reto del futuro
Por otra parte precisó que el local es un reto para el futuro, pero calificó de primordial el cambio generacional que debe desarrollarse en la institución, «así como en el resto de la colectividad, y en eso debería ayudar la embajada también».
Señaló la experiencia de Buenos Aires donde se realizó un encuentro de jóvenes españoles, subrayando que «también se podría llevar adelante aquí».
Culminó señalando que el caso de Cuba «me ha asombrado, porque son nietos y bisnietos los que mantienen los centros en la isla», por lo que la utopía de pensar en el cambio generacional es realizable también en Uruguay.