El programa de actividades organizado para celebrar el centenario fue amplio y variado: en primer lugar, se clausuró la exposición ‘Vedra, cien años de historia’, que reflejó a través de documentos y fotografías la trayectoria de la institución nacida el 25 de septiembre de 1910. Seguidamente, se descubrieron dos placas conmemorativas: la primera de ellas estuvo dedicada a uno de los ex presidentes de la entidad, Jesús Iglesias Estévez, momento de gran emotividad ya que se encontraban presentes los familiares del directivo, uno de los más recordados por todos los socios, mientras que la otra placa tuvo como motivo sentar un recordatorio de la visita del alcalde en la celebración de los actos del centenario.
Posteriormente, toda la comitiva llegada de Galicia, acompañada por los directivos y socios de la institución, se trasladó al salón principal, en donde se inauguró la exposición ‘Para saber de nós’, traída especialmente desde Vedra y compuesta por gigantografías de cartas y fotografías que testimonian el proceso migratorio que llevó a miles de vedrenses a dejar sus hogares en búsqueda de un futuro mejor.
“Hoy es un día muy especial para todos nosotros, ya que estamos celebrando los cien años desde que se sembró la semilla que germinó en esta gran institución”, explicó a la prensa Cobas, quien también estuvo acompañado por representantes de las cuatro fuerzas políticas del concello.
El alcalde, quien viaja todos los años a Buenos Aires para mantener un contacto directo con sus paisanos, recalcó el esfuerzo que hicieron los emigrantes vedrenses residentes en la capital argentina para mantener en pie una asociación representativa de su tierra de origen. “Ellos hicieron posible que esta institución se convirtiera en una de las más importantes de la colectividad gallega en el exterior”, recalcó.
En la misma tónica, el presidente de la Diputación de A Coruña subrayó: “Cumplir cien años no es una fecha a la que se llega fácilmente, y es bonito ver como de a poco las instituciones gallegas en el exterior van siendo ya centenarias. Si uno vuelve la vista atrás, puede sentirse orgulloso de lo que ha significado el aporte de los gallegos de la diáspora, fundando en el exterior las primeras sociedades de socorros mutuos, y también la generosidad que han demostrado por su tierra de origen, ya que sólo entre 1904 y 1936 ya se habían creado 221 institutos y escuelas en Galicia gracias al aporte de los emigrantes. La historia de estos centros es un fiel reflejo de la generosidad y la solidaridad de los gallegos”.
Por su parte, la presidenta de la Sociedad Parroquial de Vedra, Dora Pegito, expresó a España Exterior su emoción por el cumplimiento de esta fecha tan especial para todos los vedrenses que residen en Buenos Aires y, en particular, para los casi mil socios que concurren asiduamente a su institución. “Realmente nos sentimos muy contentos y orgullosos de llegar a los cien años de actividad; a lo largo de la historia, esta entidad, que originariamente se creó para celebrar las fiestas que se hacían en nuestro pueblo y ayudar a nuestros paisanos que quedaron en Galicia, fue evolucionando y cambiando, y hoy uno de nuestros mayores logros es el de contar con una gran cantidad de socios jóvenes que siguen manteniendo vivo el legado de sus padres y abuelos”, subrayó.
Luego de expresar su “profunda gratitud” a las autoridades argentinas, españolas y gallegas “por el valioso aporte que han hecho a nuestra institución lo largo de estos cien años”, Pegito se refirió al permanente apoyo que reciben desde el concello de Vedra: “Eso se puede comprobar en las visitas permanentes que recibimos de nuestro alcalde o cuando viajamos con nuestros grupos de música y baile a Galicia, donde siempre nos han recibido con los brazos abiertos”, concluyó.
Breve historia de la entidad
Nacida originalmente con el nombre de Sociedad Agrícola, Ganadera y de Instrucción de Santa Eulalia de Vedra, la Sociedad Parroquial de Vedra fue fundada a comienzos del siglo XX por un grupo de emigrantes con el objetivo de organizar actividades para mantener la unión entre los hijos de Vedra, brindar contención de tipo afectivo para paliar los problemas por el desarraigo, y mantener y exaltar su cultura, costumbres y tradiciones a través de diversas actividades sociales.
A mediados de la década del 30 del siglo pasado la sociedad entró en un período de inactividad hasta 1948, momento en el que un grupo de vedrenses decidieron emprender un nuevo camino que dura hasta la actualidad, logrando de esta manera intensificar los lazos con sus orígenes, no sólo a los emigrantes, sino también a las nuevas generaciones nacidas en suelo argentino.
