Así, la vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, compareció tras el Consejo de Ministros del día 18 para defender la solvencia de la deuda soberana española, ante las informaciones que indicaban que la prima de riesgo se había situado en más de 500 puntos y con una rentabilidad del bono a diez años superior al siete por ciento. La situación llegó a ser preocupante, ya que así España se situaba en niveles peores que Italia y en el mismo que otros países que tuvieron que ser rescatados. Finalmente, las agencias asumieron los datos de Salgado y rectificaron estos datos.Ya en la jornada del día 16 la prima de riesgo de la deuda española, en el marco de la situación que vive la zona euro, especialmente Italia y Grecia, con cambios gubernamentales debido a la situación económica y financiera, alcanzó máximos históricos, que se batieron en la jornada siguiente, desatando todas las alarmas, sólo a unos días de que se celebrasen las elecciones generales. La situación de la deuda se calmó porque el Banco Central Europeo compró deuda española.
Alcanzar, supuestamente, los niveles de rescate desató los niveles de alarma dentro de España, porque un país que es rescatado por la Unión Europea recibe dinero a cambio de hacer ajustes muy duros, y también en otros países de la zona euro, por temor al contagio. El entonces candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, a pesar de que no creía que España estuviese en riesgo de ser rescatada, pedía al Banco Central Europeo a que actuase de manera inmediata para “parar esta incertidumbre”. Por su parte, el popular Mariano Rajoy, en una entrevista en El País, auguraba que habría que hacer recortes, excepto en pensiones. Antes de que estallase esta crisis de la deuda, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, rebajó por primera vez la previsión de crecimiento de la economía española para este ejercicio. De este modo, el Ejecutivo reconocía por vez primera que España no cumplirá con las previsiones del Gobierno de crecer un 1,3% este año. Así, José Manuel Campa indicó que el crecimiento de la economía española se situará sobre el 0,8 por ciento, con lo que se aproxima al 0,7 por ciento que nos otorga la Comisión Europea.En el cuarto trimestre se espera también un crecimiento que ronde ese 0,8%. En cuanto al déficit, el secretario de Estado de Economía insiste en que se cumplirán los objetivos.
