La incógnita se mantiene sobre la legislatura puesto que las fuerzas soberanistas, que suman mayoría absoluta, la afrontan con criterios diversos. Este hecho, unido a las causas pendientes con la Justicia de varios diputados (exmiembros del Ejecutivo, de la Mesa del Parlament o de asociaciones independentistas), dificultará el desarrollo de las votaciones y de la designación del president.
Por un lado, la mayoría de los diputados y partidos soberanistas han mostrado ya su rechazo a seguir con la vía unilateral hacia la independencia y la desconexión con el resto de España. Sólo el expresident Carles Puigdemont y su círculo de confianza, además del partido antisistema de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), se mantienen firmes en la defensa de la República que proclamó el Parlament el pasado 27 de octubre. Incluso miembros del partido de Puigdemont -PDeCAT integrado en la formación Junts per Catalunya (JxC)- han apostado por dedicar la legislatura a ampliar la base social del soberanismo, como también Esquerra Republicana (ERC), y no a ahondar en el proceso para separarse de España sin un acuerdo ni una negociación.
Por otro lado, la propia situación de Puigdemont y otros 7 diputados electos es una complicación más para sacar adelante las votaciones. Los huidos en Bélgica (Puigdemont y cuatro exconsellers) cuentan con sus credenciales de diputados, como también los tres encarcelados (el líder de ERC, Oriol Junqueras, y los diputados de JxC, Jordi Sánchez y Joaquim Forn). Sin embargo, estos últimos podrán votar en las sesiones del Parlament, mediante delegación, mientras que los huidos no tienen esa posibilidad. Esto haría perder la mayoría con la que cuentan los soberanistas, que empatarían de esta manera con los constitucionalistas (Ciudadanos, PSC y PP) y Catalunya en Comú-Podem.
Dimisiones y renuncias
La falta de proyecto común de los independentistas y las causas con la Justicia se agravan, además, con las bajas que se han producido en sus filas. Artur Mas dimitió como presidente del PDeCAT por el calendario judicial que le espera y por diferencias con Puigdemont, el exconseller Carles Mundó (ERC) abandonó la política, la presidenta del Parlament Carme Forcadell renunció a la reelección y los principales impulsores del ‘procés’ renegaron de él ante los jueces.
Los partidarios del expresident Puigdemont mantienen su candidatura a la Presidencia de la Generalitat a pesar de que si regresa a España para las votaciones será detenido por sus causas pendientes. Los letrados del Parlament no consideran viable la elección de un candidato que no esté presente en la sesión de investidura para presentar su programa y debatirlo con la oposición, pero Puigdemont y los suyos insisten en una designación con su aspirante presente por vía telemática.
El Gobierno de España anunció que recurrirá esa fórmula, el PSC se ausentará de un debate de ese tipo y Ciudadanos y PP lo rechazaron también. Incluso ERC no acaba de admitirlo y pidió realismo a JxC, además de señalar que nadie es imprescindible, en clara referencia a Puigdemont.