La norma establece tres niveles de gestión, según eexplicó el ministro. El primero supone medidas de actuación temprana para las entidades que son viables pero tienen dificultades leves, por lo que pueden requerir una ayuda excepcional y transitoria en un horizonte máximo de dos años.
El segundo nivel sería la actuación de reestructuración, que está prevista para las entidades que son viables pero que necesitan recursos para un plazo máximo de cinco años con una prórroga de dos mas.
El tercer nivel supone la resolución ordenada de entidades. A diferencia de la reestructuración, que se aplicaría a entidades viables que pueden devolver por sí misma las ayudas recibidas, la resolución es para aquellas que no lo pueden hacer en un plazo razonable e incumplan los requisitos de solvencia.
En caso de resolución se contempla la venta del negocio de la entidad, la transmisión de los activos y pasivos de mayor calidad a un “banco puente” y los de peor calidad se llevarían a una entidad de gestión.