La Colectividad Principado de Asturias de Guantánamo festeja el Día de la Hispanidad

Organizó la proyección del cortometraje ‘7337’ del joven asturiano Sergio Sánchez

En primer lugar, se realizó una Misa a la Virgen de Covadonga en la Catedral Santa Catalina de Ricci. La Colectividad homenajeó así a quien es la patrona de Asturias.
Estuvieron presente Alina Artímez Romero, presidenta de la Colectividad Principado de Asturias en la provincia; George Andrew, representante del ministerio de Cultura en Guantánamo, y numerosos fieles de la ciudad. Un momento emotivo del evento fue cuando la joven Yoryana Rodríguez, con su indumentaria asturiana, cantó el Ave María; y fue llevado hasta el Altar el Pan y el Vino de manos de los jóvenes Yamil Omar Lausurique y Laura Carpio Artímez, integrantes del grupo folclórico ‘Llueca’, perteneciente a la Federación de Agrupaciones Folclóricas de Asturias.
En la homilía el párroco dominicano Juan Marcos García expresó: “Resulta hermoso ver como a pesar de haber pasado tantos años (siglos) en la historia de Cuba, los descendientes de asturianos conservan en herencia las tradiciones y cultura de sus ancestros. Ello significa que la experiencia de los siglos no se pierde, se toma como factor, o por lo menos como testigo”.
La otra actividad importante realizada fue la muestra del corto cinematográfico ‘7337’ realizado en el año 2000 por el joven asturiano Sergio Sánchez, quien estudio cine y TV en New York, y quien dirigió y escribió los cortometrajes ‘Surprise’ (1995), ‘Gone’ (1996) y ‘Me voy de casa’ (1997). El film fue presentado por Alina Artímez en la Sala Principal de vídeo del Centro Huambo, y se le agradeció al Señor Juan Carlos Vallina, Jefe de programación de la Empresa del Cine en la Provincia, por su cooperación y muestra de afecto hacia la cultura asturiana.
Guantánamo, región más oriental de Cuba, entre el mar y la montaña, tuvo siempre a bien contar con la diversidad cultural que heredó de los emigrantes del mundo, y en particular del asturiano, quien junto a la familia que forjó también conservó su cultura. “Enseñar es crecer”, decía el Apóstol José Martí, y eso hizo el emigrante asturiano: enseñó y mantuvo, en la isla que lo llevó de la mano como un hijo, la gracia de sus costumbres, que como el viento echó semillas de virtud para la historia de cuba.