Alonso relata que aquellos emigrantes valencianos de los primeros años de la década de los 50 “siempre hablaban en valenciano cuando se reunían con familiares y amigos con los que compartían su origen”, apunta la investigadora. Alonso relata que el valenciano “se mantuvo como lengua familiar, pero estos inmigrantes siempre hablaban a sus hijos en castellano, que era la lengua que aprendían en la escuela”. Esta circunstancia ha hecho que la primera generación de estos valencianos que llegaron a Argentina en los 50, como es su caso, “entiendan la lengua de sus padres, pero no la hablen”. Mientras que la segunda generación, los nietos, “sólo conservan los nombres de los platos y tradiciones de sus abuelos como el “arròs al forn”
Conflicto lingüístico
Según pone de manifiesto la escritora, el conflicto lingüístico traspasa fronteras. Según la encuesta a los emigrantes de origen valenciano que residen en Buenos Aires que realizó la investigadora Mª Carmen Alonso, el 91% de ellos rechaza que valenciano y catalán sean la misma lengua, un porcentaje que en la Comunidad Valenciana no alcanza el 79%.