La administración de Castelldefells (Barcelona) que estaba llamada a repartir al suerte del pasado 6 de enero en la tradicional Lotería del Niño devolvió la mayor parte de los décimos, el 88,3 por ciento, ya que no consiguió venderlos porque los clientes lo consideraban un número feo: el 58.588. De este modo, fue Hacienda la que descorchó el champán el pasado día de Reyes para celebrar su fortuna. En concreto, el Tesoro Público se queda con 103 de los 150 millones de euros con los que fue afortunado el Gordo.
Los pocos clientes que sí quisieron el número del lotero se reparten catorce millones de euros en una Comunidad Autónoma, Cataluña, que también resultó afortunada en el pasado sorteo de la Lotería de Navidad. Entre los agraciados con este primer premio se encuentra un grupo de once jóvenes que compró un décimo compartido y que se acercaron hasta la administración para celebrar su fortuna.
En cuanto al segundo premio del Niño fue para el número 42.653, que se vendió íntegramente en la localidad de Almagro, en Ciudad Real. En esta ocasión, los décimos sí que se vendieron entre los ciudadanos, que se repartieron sesenta millones de euros. En esta localidad, muy conocida por el Festival de Teatro que alberga, la mayor parte de los décimos del número que resultó premiado se vendieron en un pequeño establecimiento que está localizado frente al Parador de Turismo, por lo que es posible que este número haya viajado por buena parte de la geografía española y del extranjero.
Además, había abonados al número que también resultaron premiados, tal como explicó el lotero, que destacó que se trata de hogares humildes a los que les vendría muy bien el dinero,
Junto a estos dos grandes premios, se repartieron otros doce dotados con 14.000 euros por serie.
