Así lo expuso en el Parlamento el conselleiro de Economía e Facenda, José Ramón Fernández Antonio, que señaló que la indefinición y omisiones del proyecto y la ausencia de un análisis riguroso de su financiación y viabilidad fue lo que caracterizó la situación del proyecto hasta dicha fecha. Frente al desarrollo “de una idea, de un sueño, y no de un proyecto completo de ejecución”, Fernández Antonio contrapuso el actual proyecto con una finalidad clara y definida y con una gestión orientada “al análisis de la viabilidad económica y responsabilidades de cada actividad llave y del conjunto”. Eso permitirá, añadió, orientar la gestión hacia la sostenibilidad del proyecto y a la generación de riqueza y actividad económica para toda Galicia.
Fernández Antonio señaló que la Ciudad de la Cultura pretende ser un eje vertebrador de los servicios culturales en la Comunidad, un vehículo de relación y promoción exterior de la Comunidad, un agente promotor de la cultura, y un activo económico para el desarrollo económico de Galicia. Sobre esa base, el proyecto aspira a alcanzar los objetivos a través de recursos que complementen y coordinen la oferta de servicios culturales para toda Galicia; de unas instalaciones singulares y órganos de colaboración y promoción cultural; y de una oferta diversa y de calidad. En definitiva, explicó el conselleiro, a través de iniciativas que permitan “la sostenibilidad económica del proyecto, el refuerzo de iniciativas culturales, y la generación de riqueza y actividad para toda Galicia, incluyendo nuevos atractivos para el turismo”. En este sentido, concluyó el conselleiro, la financiación puede verse reforzada con la participación del sector privado, e incluso con la financiación externa estatal y europea, como en el Centro de Investigación del Patrimonio y en el Centro de Enlace Cultural.
En su exposición, el conselleiro señaló que los objetivos llave en la determinación de la forma de gestión de la Ciudad de la Cultura son los de garantizar el control público de los principales activos; facilitar una gestión ágil, flexible y eficiente; asegurar un tratamiento presupuestario viable; e incentivar la participación de entidades privadas. En este sentido, Fernández Antonio explicó que las actividades desarrolladas en el complejo contarán con objetivos claros de gestión y de resultado económico lo que facilitará, señaló, las oportunidades de potenciar la financiación con la participación del sector privado.
En el desarrollo previsto se combinan las actividades generadoras netas de ingresos, con aquellas financiadas externamente y las dependientes en mayor parte de recursos públicos, como la Biblioteca y el Archivo. “Reforzamos el criterio de autofinanciación como elemento llave para el diseño detallado de contenidos, además de considerar las posibilidades de financiación externa sostensible, y las sinergias con las Administraciones Públicas”. Así, junto con las actividades específicas de cada uno de los edificios, se desarrollarán áreas de actividades transversales, como patrocinios, la gestión de marca, gestión de espacios, fidelización y servicios comunes.