Fallece en Montevideo Celestino Pichel, el gaitero del Uruguay

Maestro de más de un centenar de alumnos que mantienen viva la tradición folclórica gallega en la República Oriental

Celestino Pichel.

Celestino Pichel había entregado a los directivos de Casa de Galicia su gaita hace poco más de tres años porque ya no podía usarla por su avanzada edad y enfermedad. Y este lunes 6 de octubre se marchó de gira celestial, dejando en Uruguay sus recuerdos y enseñanza a más de un centenar de gaiteros que hoy muchos continúan su senda.

Celestino Pichel Bouzas, nació en el año 1926, en Viascón, ayuntamiento de Cotobade de Pontevedra, pero emigró a Uruguay en 1953 donde comenzó a trabajar. Sin embargo, su gran pasión la desarrolló en las romerías del Campo Español de Montevideo, donde los emigrantes españoles se reunían para comer, beber, bailar, cantar y para ello se acompañaban de gaitas, redoblantes, acordeones y hasta comenzaron allí a realizar festivales y concursos de cantantes, gestándose diversas orquestas que luego pasaron a formar el circuito profesional de Uruguay.

Pichel, llevaba en la sangre su amor por la gaita, su primo era Ricardo Portela conocido como “el gaiteiro de Viascón”, y en esta nueva ciudad encontró en la Casa de Galicia su “curruncho musical”, pero también fue fundador y tesorero del Centro Pontevedrés. Al iniciar la década del 90, Celestino Pichel se convirtió en el director de la escuela y el grupo de gaitas del Ballet Folclórico Obradoiro de Casa de Galicia.

Allí Pichel se convertiría en el maestro de un centenar de gaiteros, y todos los que hoy tocan en los centros gallegos del país, han pasado por sus enseñanzas. Para orgullo de todos ellos en el año 2009 la Diputación de Pontevedra le otorgó el premio “Entreculturas”, el que recibió con una emoción que luego se repetiría en 2013, cuando la Federación de Instituciones Españolas del Uruguay le entregó el Premio Colón.

Entrada la tarde del 6 de octubre su familia y allegados le acompañaron a emprender su última gira, la que lo lleva lejos físicamente de todos los que le supimos disfrutar con su gaita y siempre dispuesto a animar festivales en cualquier rincón del Uruguay. Le recordaremos por lo que dejo y su vivo ejemplo está presente en cada uno de sus alumnos que hoy siguen su camino. Buen viaje!