En las elecciones gallegas de 2009 hubo que esperar ocho días para conocer el resultado definitivo de los comicios. Feijóo mantuvo su mayoría absoluta pero perdió un escaño por la circunscripción de Ourense a favor de los socialistas gallegos. Esta pérdida, que hace tres años no tuvo mayor importancia, podría ser decisiva en los comicios del próximo 21 de octubre que se presentan totalmente inciertos puesto que el candidato y actual presidente autonómico deberá defender una escasa mayoría absoluta cargando sobre sus espaldas el peso de la factura política de la crisis y el fuerte desencanto de la población, ante una oposición dividida y con escasa presencia.
En 2009 los socialistas gallegos obtuvieron una amplísima victoria entre los gallegos de la diáspora al conseguir 40.712 votos frente a los 28.483 del PP. Sin embargo, en esta ocasión no es descabellado pronosticar que el Partido Popular va a darle la vuelta como a un calcetín a ese resultado. Feijóo ha cuidado el electorado de ultramar mientras que la presencia de los socialistas entre la diáspora ha sido casi inexistente en estos tres últimos años. Así, en las generales de noviembre de 2011 el PP arrasó en Galicia al lograr el 48% de los sufragios frente al 38% del PSOE.
Si bien con toda probabilidad la participación bajará considerablemente debido a la nueva regulación del voto exterior, es posible que llegue al 10% -unos 40.000 sufragios- por la especial relevancia que los dos grandes partidos darán a este nicho de votos, en especial el PP. En las pasadas elecciones de 2009 fue del 22,6% con 76.024 votos.