El Valencia maquilla una temporada desastrosa con el triunfo en la Copa del Rey

Los de Koeman fueron muy superiores a un Getafe que volvió a ver sus sueños rotos

Los tres goles valencianistas fueron marcados de cabeza por Mata, Alexis y Morientes. Granero consiguió el gol getafense al transformar un penalti cometido sobre Contra.
El resultado fue justo. El fútbol no, y le debe una por lo menos a un Getafe que vio por tercera vez en doce meses sus sueños rotos. El Valencia consiguió salvar una temporada llena de frustraciones y guerras públicas e internas con un título más que añadir a su palmarés.
El partido comenzó a acabarse en el minuto cuatro con una preciosa combinación de Villa con Silva. El asturiano metió en profundidad para el canario, que con la pierna izquierda ponía la pelota de manera sutil en la cabeza de Mata. El ex canterano del Real Madrid remató con la fortuna de que el cuero fue desviado tras tocar la espalda de Arizmendi, lo que hizo inútil la estirada de Ustari.
En el once agonizaba. Alexis, que salió como titular gracias a la baja de última hora de Iván Helguera, entró como una bala para cabecear un saque de esquina magistralmente puesto por la zurda de Silva, segunda asistencia para el de Arguineguín.
El conjunto che defendía con sus líneas muy juntas y hasta el minuto 20 no consiguió inquietar el Getafe a Timo Hildebrand, con un saque lateral de falta en el que se tuvo que emplear a fondo el portero alemán para desviar a córner.
Empezaba a despertar el conjunto madrileño y a parecerse a sí mismo, se plantaba sobre el terreno de juego ayudado por el cerrojazo che. Cosmin Contra recibió solo en la banda derecha y su rosca fue cabeceada por Granero, que no recortó distancias en el marcador por centímetros.
La esperanza del Getafe cobra vida al borde del descanso
En la prolongación de la primera parte, Contra recortaba a Moretti dentro del área, el italiano le derribaba con una entrada criminal. Undiano Mallenco quiso tener su minuto de gloria al pedirle al lateral rumano que se levantase mientras se retorcía de dolor, pero afortunadamente para él, su asistente le instó a señalar la pena máxima, convertida fríamente por Esteban Granero. Gol psicológico, el Getafe tenía algo a que agarrarse en el vestuario y el Valencia sentía la presión.
Tras la reanudación se equilibraron las fuerzas. Acercamientos en ambas áreas pero sin ocasiones claras. Eso sí, Villa tuvo en su botas la oportunidad de volver a ampliar la ventaja en dos ocasiones. La primera su disparo se marchó fuera, cerca del poste. La segunda la desbarató Ustari con una gran parada.
El travesaño evita el empate
Se cumplía el minuto 60 y el travesaño evitó que Granero empatase el partido. Caracoleó en paralelo a la frontal del área y, cuando encontró su perfil, armó la pierna derecha para ejecutar un disparo imparable para el portero, pero no para la madera.
Las cosas ya estaban claras llegando al ecuador del segundo periodo. El Valencia se dedicaba a guardar la ropa y el Getafe a nadar contracorriente. El partido se jugaba en la mitad de campo levantina, con algunos destellos rápidos en busca de la velocidad de Villa. Koeman, o sus hombres, o ambos, no querían la pelota.
La ilusión de la afición del Getafe murió en el minuto 84. Baraja, desde muy muy lejos pegó balón con el empeine y con una potencia más propia de su entrenador en los tiempos en que era jugador. Óscar Alfredo Ustari cantó el tango más amargo de su vida, ni despejó ni atrapó el balón. Cantó y Morientes en plancha, a puerta vacía y de cabeza hacía estallar de júbilo la mitad del estadio Vicente Calderón teñida de naranja.
Los minutos finales de la fiesta del fútbol español se afearon cuando la rabia del conjunto perdedor explotó en forma de entrada muy peligrosa de Celestini sobre Silva, el jugador más determinante del encuentro junto a Baraja. El mediocentro suizo veía la cartulina roja mientras los jugadores valencianistas ya celebraban el triunfo con su afición y no veían la hora de recibir la Copa de manos del Rey.