El Rey Felipe VI pidió el pasado 24 de diciembre al nuevo Parlamento catalán que respete “la pluralidad” de la región pensando “en el bien común de todos”, y advirtió de que la nueva etapa en Cataluña no puede conducir “al enfrentamiento y la exclusión”, sino a recuperar la estabilidad y la serenidad. En su tradicional discurso a los españoles de cada Nochebuena, Felipe VI subrayó que España es una democracia madura en la que los ciudadanos pueden defender y contrastar libremente sus opiniones e ideas, pero no imponerlas frente a los derechos de los demás.
El monarca aseguró que el camino debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana “tan diversa y plural como es”, recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo.
También mencionó otras “serias preocupaciones y desafíos” de la sociedad española, como la violencia machista, la corrupción, el cambio climático o la situación económica, que – dijo – ha mejorado sustancialmente y que ha de llevar a la creación de empleos estables y a afrontar la desigualdad social. Además, recordó la obligación de afrontar el terrorismo yihadista, que atacó Barcelona y Cambrils en agosto.