El Madrid vuelve a perder en Riazor y el Barça, ‘a por uvas’

Primera División

Los merengues ya suman 18 años sin ganar al Deportivo en A Coruña. El Sevilla continúa su escalada hacia la Champions. El Villarreal le pisa los talones a los blaugrana.

El Barcelona no fue capaz de aprovechar el tropiezo del Real Madrid para recortar diferencias en la lucha por la Liga, ya que sólo logró empatar (2-2) frente a un correoso Almería, que con dos salidas de córner condena a los de Rijkaard.
El equipo de Rikjaard volvió a desaprovechar una ocasión de oro para recortar distancias al Real Madrid ante un Almería que empezó el encuetro con serios problemas en la creación de juego, pero que poco a poco se fue creciendo y al final pudo llevarse los tres puntos.
Sin inquietar la portería de Aouate, el Real Madrid ve castigada su escasez de juego con un gol de Pepe en propia puerta (1-0). El Deportivo sumó así tres puntos vitales en su lucha por evitar el descenso.
El Madrid, impotente ante el entramado defensivo de Lotina, sólo pudo probar a Dudu Aouate con un balón colgado de Miguel Torres hasta el ecuador del primer período. Este fue el bagaje ofensivo que presentó el Madrid en su territorio más hostil, donde llevaba 17 temporadas sin ganar. Tras este pseudopartido, serán 18.
Los coruñeses, que no perdieron la cabeza, se entregaron en ataque a la velocidad del sueco Christian Wilhelmsson y a los destellos de Ángel Lafita, que caracoleó a Pepe, se lució con un caño ante Diarra y atormentó a la zaga del líder, pero Casillas apenas tuvo trabajo.
Luis Fabiano, con dos goles, le bastó al Sevilla para sumar los tres puntos en Mestalla y acercar al conjunto hispalense a los puestos de Liga de Campeones. Con la victoria sevillista (1-2) se amarga el debut del nuevo presidente del Valencia, Agustín Morera.
Paso al frente del Villarreal que ganaron al Zaragoza (2-0) en El Madrigal gracias a los goles de Nihat y Rossi, en una tarde en que los maños pusieron el fútbol y las ocasiones, y los ‘amarillos’ , los goles y poco más. El fútbol es así y el Villarreal ‘huele’ a Champions y acecha al Barça.
El choque entre Betis y Athletic se suspendió en el minuto 71, debido a una agresión sobre Armando, el portero visitante, que tuvo que ser retirado del campo. Se repitió de esta forma la historia que en su día sufriera Juande Ramos en su visita con el Sevilla al Ruiz de Lopera.
El árbitro del partido, el aragonés Carlos Clos Gómez, decidió suspender el choque después de esperar unos cinco minutos mientras Armando era atendido de un botellazo que había impactado en su ojo derecho procedente de las primera fila de la grada.
El presunto autor del incidente fue retenido por algunos aficionados de la zona desde donde salió el objeto, hasta que los servicios de vigilancia se hicieron cargo de él. El responsable de la agresión ya ha sido puesto a disposición de la policía sevillana y el juez dispuso para él libertad con fianza a la espera del juicio.


Cuando el fútbol se sale de madre

Lo sucedido en el Ruiz de Lopera, una vez más, ha sacudido a los aficionados al fútbol. Obviamente es un comportamiento totalmente despreciable y sobre el que no cabe ni justificación, ni mayores comentarios ya que la misma acción, que hemos podido ver claramente por televisión, habla por sí misma.
Quizás lo que si merecería un pequeño comentario es el ambiente que se vive en muchas ocasiones en los campos de fútbol, españoles y extranjeros. Los estadios se han convertido en una especie de vomitorio al que acuden los ciudadanos normales para desahogarse no se sabe muy bien de qué. En vez de disfrutar de un espectáculo brillante e incluso estéticamente admirable, el aficionado medio se dedica a gritar improperios a unos señores, los futbolistas, que, simplemente, se dedican a cumplir con su obligación, con más o menos acierto. Desde las gradas se jalea, se insulta, se humilla a los jugadores como si de animales se tratara. Además, con una pasión digna de psiquiatra porque, al fin y al cabo, ¿de qué manera afecta a la vida ordinaria del aficionado que su equipo gane o pierda?.
El fútbol se ha salido de madre, dicho llanamente. Quizás habría que plantearse una mayor profesionalización para que el espectáculo prime por encima de las bajas pasiones y las ansiedades viscerales. Aunque está claro que es un asunto sin una solución fácil.