Tanto el Gobierno central como el Ejecutivo vasco rechazaron el planteamiento del PNV y de Bildu de proceder al acercamiento de presos etarras al País Vasco, tras el anuncio del cese definitivo de la violencia por parte de ETA. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió en La Moncloa con el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, en una cita que ya estaba prevista antes del anuncio de ETA, aunque fue éste el que protagonizó el encuentro.
El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, que ha comparecido en el Palacio de la Moncloa después de que lo hiciera el dirigente nacionalista, ha dicho que “no habrá ningún cambio en la política antiterrorista” antes de las elecciones generales del 20 de noviembre. Por una cuestión de “respeto institucional” debe ser el Ejecutivo que salga de las urnas el que gestione el nuevo tiempo que se abre tras el comunicado de ETA, indicó.Por otra parte, este mismo planteamiento se lo efectuaron al lehendakari, Patxi López, los representantes del PNV y los de Bildu en la ronda de contatos que el presidente vasco efectuó con partidos politicos y agentes sociales tras el comunicado de ETA. López descartó cualquier movimiento, así como también el adelanto electoral que le efectuaron los conservadores y que también secundaron los abertzales. En el marco de esta serie de encuentros, López también se reunió con el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti. Se puso de manifiesto la “sintonía” de ambos en cuestiones como el éxito de la política de “firmeza” contra el terrorismo y en la necesidad de trabajar por la “convivencia” entre los vascos, según el Ejecutivo autonómico. En la ronda, López también se reunió con otros partidos políticos, los exlehendakaris y con sindicatos y patronal.
Se acordó no celebrarar ninguna manifestación pública de satisfacción tras el anuncio de ETA, ante la falta de consenso al respecto. Sí acordaron las asociaciones de víctimas celebrar una manifestación en Madrid, el día 29, en la que se pudo ver a algunos miembros del PP y al presidente de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos. La marcha, que partió de la Plaza de la República Dominicana, donde ETA mató a doce policías en 1986, pedía justicia para las víctimas.Por su parte, el dirigente de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, dijo, en una carta escrita desde la cárcel de Logroño, que plantear la disolución de ETA es “inmaduro”. Entre tanto, el 25 de octubre se celebró, aunque con división, el Día del País Vasco, por primera vez. Sólo PSE, PP y UPyD acudieron a la recepción oficial en el palacio de Ajuria Enea, mientras el PNV organizó su acto particular en la Casa de Juntas de Gernika y Bildu decidió acudir a trabajar.
