El gaitero Celestino Pichel dona su gaita a Casa de Galicia de Uruguay

Impartió clases en la entidad durante más de 30 años y se convirtió en un gran símbolo de la música gallega

Celestino Pichel toca su gaita antes de donarla a Casa de Galicia.

Celestino Pichel Bouzas nación en el ayuntamiento de Cotobade el 17 de noviembre de 1926, más precisamente en Viascón, una pequeña aldea donde cuando tenía 13 años comenzó a soplar con armoniosa delicadez la gaita que sería el instrumento que lo acompañó por siete décadas.
Llegó a Montevideo con 24 años para trabajar como carpintero, pero se enfermó respirando el serrín, por lo que tuvo que desviar sus horizontes, llegando a Casa de Galicia donde ganó un concurso de gaiteros con aplausos, incorporándose a la banda y comenzando allí su carrera de docente en la materia.
Como tal, fue el pionero en la enseñanza de la gaita a mujeres, comenzando en la década del 1960, recordando con cariño a las hermanas Doldán, porque fue justamente Manuel Doldán, el padre de ellas, quién le prestó el dinero para poner su propio kiosco de diarios y revistas en la puerta del bar de Don Manuel en Avenida Brasil y Brito del Pino.
“Un día me lo ofreció, pero yo no tenía plata. Me citó al día siguiente, para arreglar un pago a muy largo plazo”. Celestino se jubilaría en 1990, recordando que “los viernes, sábados y domingos me iba directo de los bailes a abrir el kiosco”.
Fue director de tres grupos que alegraban los bailes tanto en Casa de Galicia como en otros bailes: ‘Pichel y sus Caribes’, ‘Gaiteros de Cotobade’ y los recordados ‘Gaiteros de Pichel’.
Pichel llegó a tener en la década del sesenta una agrupación de 25 músicos que desfilaban en las romerías y las pasadas por la principal avenida 18 de Julio los 12 de octubre.
Pichel es un símbolo de la música gallega en Uruguay, y ahora sus pasos lo sigue uno de sus alumnos, Carlos González, que está dando clases en Casa de Galicia y el Valle Miñor a más de tres decenas de jóvenes descendientes de gallegos que seguramente llevarán el camino del maestro de maestros.
El pasado 27 de septiembre en ocasión de la visita del presidente de la Diputación de A Coruña a Casa de Galicia, Pichel tocó por última vez la gaita que le acompañó en las últimas décadas y la entregó al presidente Manuel Ramos para que sea conservada en la entidad que es como su propio hogar.