El Centro Cultural Andalucía de Buenos Aires organiza una excursión a San Antonio de Areco

Asistieron 75 personas todas ellas mayores de 60 años

Parte de los viajeros frente a la iglesia parroquial San Antonio de Padua.

Hacia las 8 de la mañana del domingo 3 de marzo, desde la sede de la asociación andaluza situada en la calle Langeri, en la localidad bonaerense de Santos Lugares, partieron cuatro minubuses con unos setenta y cinco viajeros que, acompañados por una guía de turismo, partieron poco después hacia la localidad bonaerense de San Antonio de Areco, distante a unos 112 kilómetros; a la que arribaron al cabo de poco menos de dos horas de viaje.
Allí fueron recibidos por una guía de turismo local quien, en primer término, invitó a los viajeros a ingresar a la iglesia parroquial San Antonio de Padua, que surgiera como simple capilla hacia 1720, brindando una pormenorizada y didáctica charla sobre el templo y su origen, en el período colonial español, cuando aún no había sido creado el Virreinato del Río de la Plata.
Siguió luego el paseo, en la mañana lluviosa, por distintos lugares de Areco: recorrida por el centro; el parque San Martín; la Ribera del río Areco, con el emblemático Puente Viejo (o Puente Rosa, por su color) que fuera construido en 1857, teniéndose por cierto que fue uno de los primeros en Argentina en los que se cobrara peaje.
Ya en las afueras, siguió el recorrido por el Parque Criollo Ricardo Güiraldes, con el Museo Gauchesco, y en el lado opuesto del parque, la pulpería ‘La Blanqueada’, una auténtica pulpería con más de un siglo y medio de antigüedad, restaurada y bien conservada. Las pulperías fueron almacenes de ramos generales, despacho de comidas y bebidas y puntos de encuentro de los gauchos, en la inmensidad de la pampa, hasta bien entrado el siglo XX.
No puede dejarse de lado el marco literario, porque San Antonio de Areco se asocia con la novela gauchesca ‘Don Segundo Sombra’, de Ricardo Güiraldes, que comienza describiendo un paraje arequero: “A unas diez cuadras de la plaza céntrica, el puente viejo, tiende su arco sobre el río uniendo las quintas al campo tranquilo”, ubicando el escenario también en la pulpería ‘La Blanqueada’ y otros lugares de existencia real, como el mencionado puente viejo.
Pasadas las 13 horas, fue ofrecido el almuerzo en un comedor céntrico con un menú tradicional. El restaurante, también ambientado con motivos gauchescos, exhibe obras del dibujante arequero Miguel Ángel Gasparini, cuyos trabajos costumbristas y gauchescos pueden encontrarse, entre otros sitios, en el Museo de Arte ‘La Recova’, de San Antonio de Areco y en el restaurante ‘La Vid Argentina’, de Colonia Polanco, Chapultepec (México, DF).
Matizando el almuerzo, fue ofrecido un espectáculo de danzas folclóricas, a cargo de una pareja de baile local.
Tras el almuerzo, en una espléndida tarde prácticamente primaveral (así convertida tras la mañana lluviosa) siguió el paseo, a través de las calles de Areco, para contemplar sus antiguos caserones, con rejas y herrería de antigua forja artesanal; antiguos boliches (almacenes de los pueblos de campo); vidrieras con piezas de orfebrería y platería artesanal, tradición que se conserva desde la época de la colonia, cuando las familias más encumbradas utilizaban mates, bandejas, cubiertos, platos y otras piezas realizadas en plata y los paisanos realzaban con piezas de plata cincelada los aperos para el caballo, fusta, espuelas, facón y otros elementos. Sobresalen también los trabajos de soguería, artesanía en cuero, talabartería y marroquinería; el telar criollo y de faja pampa; la herrería y la cerámica.
Presencia española
La presencia de España, siempre viva en San Antonio de Areco, sigue vigente en la más que centenaria Sociedad Española, con su Prado Español, en un céntrico solar de una hectárea, delimitado por las calles Moreno, Guido, Aristóbulo del Valle y Azcuénaga.