El Centro Balear del Uruguay reunió a sus asociados con una paella en las instalaciones del Casal Catalá

En esta actividad se presentó el cuerpo de baile de la entidad

Flavia Rovetta, Paula Estrades, Andrea Otero, Ximena Enseñat y Paula Enseñat.

Con una tradicional paella hecha en el Casal Catalá, la comunidad balear de Montevideo reunió a todos sus integrantes para celebrar la presentación del cuerpo de baile que está trabajando en forma autodidáctica para recoger las tradiciones de las islas mediterráneas.

Carlos Enseñat, presidente del Centro Balear del Uruguay, expresó que la institución tiene tres actividades en el año que son como mojones: “el día de la familia balear, el día del aniversario del Centro Balear, y todos los años a mitad del año hacemos una paella anual, que al margen de que hagamos algo parecido, una vez por mes que hacemos comidas en nuestra sede; ésta paella que como sabemos que tiene muy buena convocatoria no la podemos hacer en nuestro local”.

Así fue como éste domingo la realizaron en la sede del Casal Catalá, “donde tenemos su apoyo incondicional, nos ceden sus instalaciones remozadas en forma gratuita y nos deleitamos con la especialidad que tienen ellos que es la paella”, aseguró Enseñat.

Bailes de las islas

Además del encuentro, las charlas y los juegos para los más pequeños, también el grupo de baile de la institución deleitó a todos los asistentes y como señaló su presidente, “ya ven que han desarrollado la parte folklórica de nuestra colectividad en forma excelente”.

Los integrantes son Flavia Rovetta, Paula Estrades, Andrea Otero y las hermanas Paula y Ximena Enseñat, quienes aseguran que lo hacen todo en forma autodidáctica porque “nunca tuvimos un profesor”, hecho que necesitarían para poder profundizar con algo que realizan porque les gusta.

También afirmaron que buscarán enriquecer el vestuario, ya que ahora “todas tenemos ropas distintas, porque le vamos agregando lo que podemos, pero sería bueno estar uniformizadas”.

Quizás la naturalidad con que se expresan permita descubrir el secreto de la elegancia de sus movimientos y armonía coreográfica, que hace erizar a los emigrantes baleares y sus descendientes, aún sin haber recibido clase alguna de baile, simplemente con ese espíritu de continuar con las tradiciones de sus abuelos.