El Barcelona gana su 25ª Copa del Rey con un festival de goles ante el Athletic de Bilbao y…

Los de Guardiola, que empezaron perdiendo, desplegaron su espectacular juego y acabaron goleando (4-1)

Toquero adelantó a los vascos pero Toure Yaya, Messi, Bojan y Xavi le dieron la vuelta al marcador. Una vez más, los de Guardiola dieron un recital de fútbol.
El planteamiento del Athletic fue el que se esperaba. Mucha presión, dureza en el uno contra uno, choque y velocidad arriba en busca de meter la oportunidad que se presentase. Acertó Caparrós pero sobrevaloró la capacidad física de su equipo o bien infravaloró el excelso juego de los de Guardiola.
Sin embargo, a los nueve minutos, Toquero hizo soñar al Athletic al marcar de cabeza en el segundo palo gracias a la laxitud defensiva de Keita y Xavi.
Tardaba el Barça en poner en apuros a Gorka Iraizoz hasta que, de repente, Toure Yaya lo vio claro. El marfileño estaba jugando de central pero no se lo pensó al coger la pelota en el círculo central, irse de Toquero y Llorente, llegar a la frontal y disparar ante la oposición tardía de Orbaiz. La pelota rozó ligeramente en Amorebieta y se coló en la portería lamiendo la base del palo. Toure anotó un golazo pero lo empañó todo con la celebración, en la que dedicó un corte de mangas a los seguidores del Athletic.
El empate calmó la ansiedad del Barcelona que desde ese momento comenzó a jugar como sabe.
En la continuación, Eto'o cayó a la derecha y disparó cruzado. Messi, hasta entonces desaparecido, esperó pacientemente el rechace de Gorka en el punto de penalti para consumar la remontada. El Barça movía la pelota a una velocidad inalcanzable para unos jugadores del Athletic que habían perdido todo el fuelle.
Llorente luchaba cada balón en el ataque sin suerte ni apoyos. En una de esas llegó Alves para robarle el cuero, salir disparado y apoyarse en Messi. El argentino vio como Bojan enfilaba hacia el arco rojiblanco y lanzó el contragolpe. El joven delantero azulgrana tenía a Eto’o a su derecha, solo y sin marca, y enfrenta a Koikili. Pero era su noche y su torneo y se fue perfilando para anotar un golazo. Disparo con el interior al palo izquierdo de Gorka.
No se lo tomó bien un aficionado del Athletic Club que lanzó una lata desde la grada que impactó en la cabeza de Alves. Sin embargo, la masa no amparó al salvaje. Todas las personas alrededor del agresor le señalaron y ayudaron a la policia nacional a desalojarle de Mestalla. Un diez para la afición rojiblanca.
Caparrós intentó cambiar el curso de los acontecimientos con un doble cambio que no surtió efecto porque Xavi mató definitivamente el torneo con un lanzamiento de falta magistral que se colaba por la escuadra.
No hubo más, el Athletic no podía levantarse de la lona y el Barcelona buscaba más goles totalmente embriagado por una Copa que se bebió en diez minutos.