La Diputación de Zamora presentó el pasado 8 de septiembre el libro ‘La Colonia Zamorana de Cuba: historia, presente y futuro’ en el que se informa de las distintas etapas por las que ha pasado esta asociación de zamoranos a lo largo de los 100 años de existencia que cumple precisamente el 3 de octubre de 2016.
El libro, escrito por Mª Antonia Fernández y Sergio Rabanillo, personas muy vinculadas a la propia Colonia Zamorana, y por el historiador Juan Andrés Blanco, se ha editado precisamente para conmemorar dicho centenario.
Un total de 950 ejemplares, de los 1.500 editados, han sido enviados, tal y como señaló el diputado de Cultura, José Luis Bermúdez, en el último contenedor que la propia Diputación ha remitido a La Habana junto con ropa y calzado, medicinas, material de diverso tipo y vino donado por distintas bodegas de las denominaciones de origen de la provincia y que servirán para acompañar los actos especiales de conmemoración que tendrán lugar en el mes de octubre del próximo año.
El libro recoge los acontecimientos más destacados vividos por la asociación desde su fundación en el año 1916 en que celebran su primera asamblea y después de haber recibido el estandarte provincial enviado desde Zamora. En la primera etapa, tal y como señaló Juan Andrés Blanco, la colonia se crea dentro del centro castellano con el objeto de mantener la vinculación de los zamoranos con su tierra de origen que han emigrado a Cuba, “en número de 30.000 desde que se tienen estadísticas”. Con el objeto de asistir a los propios zamoranos residentes en Cuba, la Colonia vive años de auge que se detienen a finales de los años veinte con la gran crisis y se complican en el tiempo con la guerra civil española y la segunda guerra mundial.
La segunda etapa importante fue descrita por Sergio Rabanillo, presidente durante largo tiempo. Según Rabanillo en los años 80 la asociación de emigrantes estaba en un momento crítico con una directiva nonagenaria y que languidecía en cuanto a actividades. La presencia del zamorano Ángel San Juan como agregado en la embajada española en La Habana y de un cónsul zamorano permitió relanzar la colonia. Ya con la presencia y decidido apoyo de la Diputación y el contacto con el historiador de La Habana, Eusebio Leal, tal y como explicó Sergio Rabanillo, se consiguió pasar “de ser la colonia de la cola de las del centro castellano a ser la colonia de referencia”.
Como ejemplo, del resurgir de la asociación indicó que se había pasado de 10 zamoranos localizados en la isla en el año 1980 a más de 100 en el año 2000 y hasta llegar a los más de 900 socios en la actualidad, incluyendo hijos de zamoranos que han podido obtener la nacionalidad española a través de la Ley de la Memoria Histórica.
Finalmente, todos estuvieron de acuerdo en que la consecución de una sede en el centro histórico de La Habana, la ampliación de las actividades, de 4 al año en la década de los noventa a las once mensuales actualmente, y la labor asistencial y cultural que se lleva a cabo con los socios no habría sido posible sin el apoyo de las instituciones tanto cubanas como españolas pero especialmente de la Diputación de Zamora incluyendo sus operaciones Añoranza y Raíces.