Bajo el lema ‘No a la reforma laboral por ser injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para el empleo’, las manifestaciones transcurrieron sin incidentes, salvo algún pequeño enfrentamiento que se produjo en algunas zonas con los representantes del 15-M. También, cuando en Madrid alguien arrojó pintura contra los organizadores sindicales y que manchó levemente al secretario general de UGT, Cándido Méndez. Madrid fue la capital con más afluencia de manifestantes (más de medio millón, según los convocantes, 50.000 según fuentes policiales), seguida de Barcelona (400.000 según los sindicatos y 30.000 según el Departamento de Interior de la Generalitat), informó EFE.
En la manifestación de Madrid, los sindicatos se plantearon adelantar la lectura del manifiesto ante la aglomeración en la calle de Alcalá, que impedía acceder a la Puerta del Sol, aunque finalmente la cabecera logró llegar a su destino.
Huelga general
Durante la marcha se oyeron gritos de “huelga general” y se exhibieron pancartas en las que se podían leer proclamas como “Tu botín es mi crisis”, “Si no hay pan para el obrero no habrá paz para el empresario” o la que enarbolaban los representantes de la ‘marea verde’, defensores de la enseñanza pública: “La educación no es gasto, es inversión”. Al término de la marcha, las representantes de las juventudes de CCOO y UGT, Cristina Bermejo y Silvia Sazatornil, respectivamente, leyeron el manifiesto en el que se insistió en que la reforma no creará empleo y que su objetivo es colocar el mercado de trabajo al servicio de los empresarios.CCOO y UGT hicieron un llamamiento a los ciudadanos para tener una amplia “respuesta” a la reforma y advirtieron de que se iniciaba un proceso “intenso y sostenido” de movilizaciones y de información. Al respecto, instaron a los ciudadanos a unirse a la movilización del 29 de febrero convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES).No obstante, los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, subrayaron que con esta movilización no pretenden buscar la confrontación, sino corregir la reforma laboral y ofrecer un cauce a los ciudadanos para que se manifiesten contra la política de recortes y despidos que está imponiendo el Gobierno. PSOE y IU respaldaron oficialmente las movilizaciones en contra de la reforma laboral.
