La fiesta con mayúsculas de la capital se ve así reconocida como elemento patrimonial merecedor de la máxima figura de protección que tiene la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano. Esta acción protectora se enmarca en la línea de trabajo que está llevando a cabo la Dirección General de Patrimonio Cultural, a través de la cual se están protegiendo, de forma prioritaria, los bienes inmateriales del patrimonio valenciano.
La Dirección General de Patrimonio Cultural no sólo quiere proteger las Fallas como monumentos artísticos efímeros, sino que la incoación comprende todo el ámbito festivo y cultural que rodea a estas fiestas, y que en muchos casos es un producto directo de ellas: la literatura en los llibrets y la explicación de la Falla, los oficios específicos como el de artista fallero o pirotécnico, las formas propias de organización a través de demarcaciones y sectores y muchos otros aspectos relacionados con la indumentaria o la gastronomía. La gestión de la fiesta seguirá corriendo a cargo de la Junta Central Fallera, tal y como ocurre actualmente, y será ésta en conjunción con las comisiones, quienes decidan sobre aspectos materiales e inmateriales, así como el desarrollo de los actos de la festividad anual.