Caja Castilla-La Mancha se integra en un banco propiedad de Cajastur y desaparece como caja

La Asamblea aprobó el plan diseñado para su rescate

La Asamblea de Caja Castilla La Mancha ha decidido hoy por amplia mayoría apoyar el plan diseñado para su rescate tras su intervención por el Banco de España, estrategia que pasa por su integración en el Banco Liberta, propiedad de Cajastur y su desaparición como entidad de crédito.

 La Asamblea, reunida en la sede social de CCM en Cuenca durante cinco horas, ha aprobado el proyecto con 110 votos a favor y las 23 abstenciones y tres votos en contra de los consejeros del PP, algunos de los cuales no han asistido a la cita y otros se han ausentado antes de la votación, informó EFE.

En cualquier caso, gracias al apoyo de los consejeros socialistas, de los empresarios y de los sindicatos, el plan presentado por el director general del Grupo CCM, Xabier Alkorta, ha superado el mínimo de 94 votos necesarios para su aprobación.

Tras la decisión de la Asamblea, CCM renuncia a su condición de entidad de crédito, se convierte en una fundación y traspasa su negocio bancario al Banco Liberta, que pasará a llamarse Banco CCM.

El PP no ha conseguido introducir en el orden del día un punto extraordinario con el que pretendía conseguir un compromiso expreso de la Asamblea de garantía de mantenimiento de todos los puestos de trabajo.

Ante esa decisión, el grueso de los consejeros del PP ha decidido abstenerse, aunque tres de ellos ha votado en contra del proyecto.

La decisión adoptada hoy por CCM supone, entre otras operaciones, la segregación del negocio bancario a favor del Banco Liberta y la aprobación de los Estatutos de la Fundación de la Caja de Ahorros de Castilla La Mancha, que se encargará de gestionar la obra social.

El Banco Liberta, futuro Banco CCM, absorberá el negocio bancario de la CCM y las participaciones de la Corporación Industrial relacionadas con el mismo, como los seguros, y estará participado en un 75% por Cajastur y el restante 25% por la nueva Fundación Caja Castilla La Mancha

El banco tendrá en torno a 850 millones de euros de recursos propios, con los que se cubren las necesidades de capital de la nueva entidad y se asegura su rentabilidad este año, sobre todo gracias al esquema de protección de activos (pactado con el Fondo de Garantía de Depósitos), que asciende a 2.475 millones de euros.

La entidad tendrá un balance de unos 23.000 millones de euros, una cuenta de resultados positiva este año, 2.700 puestos de trabajo y el proyecto de integración en un SIP con Caja Mediterráneo, Caja Extremadura, Caja Cantabria y la propia Cajastur.

En cuanto a la obra social, tendrá una dotación de 11 millones de euros, como máximo, en los próximos tres años.

Siete participaciones industriales que hasta ahora estaban en la Corporación CCM pasan al Banco CCM, de las cuales la más significativa es la participación en la sociedad de seguros que la Caja tiene con Mapfre.

El resto de las participaciones han pasado al Fondo de Garantía de Depósitos como pago parcial de los 1.300 millones de euros de participaciones preferentes, que en su momento suscribió este organismo después de la intervención.

Estas participaciones van a ser gestionadas en un proceso de liquidación en los próximos cinco años ampliables a siete.

Tras la Asamblea, el director general de CCM, Gorka Barrondo, ha calificado de «trascendental» el acuerdo, ya que se inicia un proyecto «ilusionante» que va a permitir crear una entidad solvente, mientras que el director general del Grupo, Xabier Alkorta, ha dicho haber vivido «uno de los episodios de transformación del sistema de cajas de ahorro en España».

El acuerdo ha sido celebrado por el PSOE, cuyo secretario de Organización, José Manuel Caballero, lo ha presentado como una victoria de Castilla-La Mancha y una derrota de la presidenta del PP en esta comunidad y secretaria general de ese partido, María Dolores de Cospedal.

También lo han aplaudido los representantes de CCOO y UGT en la caja, Fernando Botica y Carlos Jiménez, respectivamente, para quienes supone el fin de «un calvario» y de una «tremenda tensión» para los empleados de la entidad.

Sin embargo, el PP de Castilla-La Mancha, en boca de su responsable de Acción Parlamentaria, Leandro Esteban, ha asegurado que hoy es un «día triste» para la comunidad, pues se ha consumado «la traición» de su presidente, José María Barreda.