Entre los detenidos se encuentra el oficial jefe del cuerpo, Ginés Jiménez Buendía, que desempeña este cargo desde hace más de 20 años. Éste llegó a ser suspendido de empleo y sueldo por un expediente abierto por el funcionamiento interno de la plantilla, aunque luego regresó al puesto, según fuentes municipales.
La intervención que llevó a cabo la Policía corresponde a la segunda fase de una operación que se inició hace cuatro años con la investigación de una mafia de origen rumano relacionada con la prostitución. A raíz de esta investigación se determinó que había una relación entre esa mafia y algunos policías locales de Coslada y comenzó una segunda fase de la operación que se ha desarrollado durante semanas, hasta que el juez decidió intervenir el pasado día 8.
Tras conocer la supuesta trama de corrupción, más de 200 personas se concentraron frente a la sede de la Policía Local e increparon e insultaron a los agentes municipales que salían o entraban en el edificio, que se encontraba custodiado por varias decenas de ‘antidisturbios’. El Gobierno regional dio instrucciones a los servicios jurídicos de la Comunidad para que se personen en las actuaciones judiciales que se emprendan.
El concejal de Seguridad y teniente alcalde de Coslada, Antonio Murillo, por su parte, explicó que el Ayuntamiento había recibido quejas verbales de los dueños de bares y vecinos sobre la actuación de algunos policías locales, pero no se interpusieron denuncias, por lo que el Consistorio no actuó a pesar de que sabía que las actas de inspección no se cumplimentaban adecuadamente.
La dueña de uno de los bares del centro de Coslada dijo que Jiménez Buendía y otros miembros del cuerpo, presionaban a los responsables de los locales para que no cerraran a la hora reglamentaria cuando los agentes estaban tomando algo.