El Consejo de Gobierno de la Junta aprobó la Estrategia de Eficiencia Energética, que proyecta 79 medidas con el reto de reducir en más del 30% el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono en Castilla y León hasta el año 2020. La inversión pública y privada estimada para alcanzar este objetivo, 10 puntos por encima del fijado por la UE, es de casi 800 millones de euros.