El AVE funciona dos meses después de lo anunciado y tras numerosos problemas por las obras en Barcelona que afectaron a miles de ciudadanos.
El Ministerio de Fomento puso en servicio los 87 kilómetros de nueva vía de los 101,5 kilómetros del tramo comprendido entre las estaciones de Camp de Tarragona y Barcelona Sants, de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona-Frontera francesa, con lo que las dos principales ciudades españolas quedan unidas por la nueva infraestructura ferroviaria, el tren de alta velocidad (AVE), aunque dos meses después de los previsto. Con esta puesta en servicio, la longitud total en explotación de la línea es de 659 kilómetros entre Madrid y Barcelona, de los que 32,1 discurren por un total de 149 viaductos y puentes y 32,8 mediante 162 túneles. El trazado atraviesa seisprovincias (Madrid, Guadalajara, Zaragoza, Lleida, Tarragona y Barcelona), dispone de siete estaciones (Madrid-Puerta de Atocha, Guadalajara Yebes, Calatayud, Zaragoza-Delicias, Lleida-Pirineus, Camp de Tarragona y Barcelona-Sants).
La gestora de infraestructuras Adif señala que la puesta en servicio del tramo Camp de Tarragona-Barcelona Sants constituye un hito de gran importancia para Cataluña, no sólo desde el punto de vista de las comunicaciones, sino también en el plano socioeconómico, ya que facilita y promueve la movilidad, al tiempo que contribuye a consolidar la capital catalana y su área metropolitana como uno de los mayores centros neurálgicos del sur de Europa.
La construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Barcelona está cofinanciada en un 49,4 por ciento mediante el Fondo de Cohesión y RTE de la Unión Europea, que contribuyen a reducir las disparidades sociales y económicas entre los ciudadanos de la Unión.
No se produjo ninguna inauguración oficial del tren de Alta Velocidad entre las dos primeras ciudades españolas ya que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió a ello por la cercanía de las elecciones generales que se celebrarán el próximo 9 de marzo. La construcción de la línea del AVE en Barcelona estuvo rodeada de mucha polémica por la sucesión de sovacones que se produjeron y que obligaron a cerrar durante un mes y medio los trenes de cercanías con el consiguiente perjuicio para las miles de personas que cada día se desplazaban a través de este medio para trabajar en la capital catalana. Desde la oposición en el Gobierno central, el PP pidió la reprobación de la ministra, Magdalena Álvarez en el Congreso, aunque no consiguió los votos suficientes por escaso margen. En el Parlamento de Cataluña sí llegó a pedir la dimisión de la ministra.