Arístides Santana procede de Gran Canaria, Islas Canarias. Tiene 30 años y trabaja como registrador de arte en la Galería Bárbara Thumm en Berlín. Vive en la capital alemana desde el verano de 2014. Por su edad y formación, es un representante idóneo del movimiento de jóvenes académicos españoles que buscaron una oportunidad fuera de su país.
-¿Desde cuándo vive en Berlín?
-Desde verano de 2014.
-¿Por qué eligió la capital alemana como destino?
-Llegué a Berlín en 2014, en principio sólo por un período de dos meses, con una beca para realizar una exposición en la ciudad. Tras dicho período, justo en el momento de rehacer el equipaje para volver a España, decidí que valía la pena intentar quedarse. Mi relación con Berlín comenzó diez años antes, con mi primera visita. Tras ello, estudié un año en Braunschweig con una beca de intercambio Erasmus, en cuya época viajaba recurrentemente a Berlín. Ya era un destino que me planteaba hace tiempo como residencia, a nivel profesional como capital artística europea y a nivel personal por su estilo y calidad de vida.
-¿Tenía conocimientos previos del alemán al llegar?
-Mi primer contacto con el idioma fue en 2009 mientras estudiaba en Braunschweig, antes de ello no sabía nada. Cuando regresé a Berlín en 2014 ya tenía una base de alemán, pero tuve que refrescarla y aún hoy día continuo estudiando el idioma.
-¿Cómo aprendió el idioma?
-La universidad de Braunschweig ofrecía cursos de idioma muy económicos a los estudiantes internacionales, en los cuales pude realizar los primeros cursos básicos. Más tarde, en Berlín, reforcé los conocimientos con un curso de integración del Ministerio de Inmigración alemán.
-¿Se siente ya integrado en la sociedad alemana?
-Habría que definir que es integración. Consideraría que sí, trabajo y vivo aquí, vivo mi día a día con normalidad y siento que tengo mi lugar. No obstante, no estoy tan al día de la realidad social y política del país y el idioma sigue siendo, en ocasiones, un obstáculo en situaciones oficiales o burocráticas.
-¿Qué le ofrece esta ciudad, para su desarrollo profesional?
-Berlín desde hace muchos años es un punto de referencia internacional para las artes. En ese aspecto es una ciudad en constante efervescencia. Sumado al hecho de que la sociedad alemana tiene una larga tradición en el apoyo a la cultura y una sólida red de infraestructuras para ello.
-¿Se plantea quedarse en Alemania o piensa regresar a España?
-Proviniendo de las Islas Canarias, sueño con retirarme algún día junto al mar, cerca de mis seres más queridos. No obstante, vivo el momento y por ahora estoy muy bien aquí. No descarto quedarme en Alemania o incluso moverme a un tercer país. Por lo pronto regresar a España no parece una opción a corto plazo, salvo por motivos familiares o alguna oferta que reciba.
-¿Cuáles son las principales dificultades con que se encontró en este país?
-Principalmente el idioma, el cuál lo sigo viendo como una dificultad. Del resto, siempre me sentí bienvenido y apoyado. Además, quizás, de cuestiones más personales y emocionales, derivadas del vivir lejos en un país extranjero y estar por tu cuenta.
-¿Buscó en algún momento asesoramiento en alguna institución española, como la Consejería de Empleo de la Embajada, por ejemplo?
-En una ocasión acudí a una charla en la Embajada, orientada a la búsqueda de empleo y la homologación de títulos y también he pedido alguna vez asesoramiento a la organización privada La Red, que en aquel momento colaboraba con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
-¿Utiliza las redes sociales para informarse?
-Sí, muy a menudo. Principalmente Facebook.
-¿Se relaciona con otros españoles residentes en la ciudad?
-Sí, tengo varios amigos que ya conocía desde antes de residir aquí y otros que he ido conociendo en Berlín.
-¿Qué les aconsejaría a jóvenes que estén pensando en venir a Alemania para trabajar o estudiar?
-Que lo hagan, porque es una experiencia a ratos duras, pero muy gratificante y de la que se aprende mucho. Lo primero que les diría es que no tuvieran prejuicios con el idioma, ni se dejen llevar por el choque cultural de los primeros días o meses. Hay que tener una mente muy abierta a la nueva experiencia.
-¿Qué es lo que menos le gusta de este país?
-Ningún país es perfecto y en éste, como en todos, hay cosas que no están bien. Sin embargo, en este momento no se me ocurre nada concreto. A veces me incomoda lo reservado que puede ser el carácter alemán, en líneas generales. Pero con el tiempo me doy cuenta que es más un prejuicio en mí que una realidad.
-¿Y lo que más?
-La sensación de total libertad y poder ser lo que quieras y como quieras ser. Vivir en el núcleo de una sociedad muy abierta. Pero no sé si eso es un rasgo concreto de sólo una parte de Berlín o de Alemania en general.
